Nuevos temas de Literatura Española de 2º de Bachillerato (segunda parte)

Continúo —y termino— con lo que empecé hace algunos días. Vayamos al grano sin entretenernos:

Y como no he podido resistirme a rebelarme, aunque sólo sea de manera testimonial, aquí va también esta humilde contribución que no sé cómo encajaré en el programa:

Cualquier día de estos me lío la manta a la cabeza y me rebelo más todavía preparando un temita sobre literatura en el exilio. Claro que si me lanzo, igual me quitan el carné de profesor, no sé.

imagenes-exposicion-antologica-Equipo-Cronica_EDIIMA20150210_0640_4

Anuncios

La narrativa española posterior a 1939

A continuación os dejo una presentación en la que se abordan las diferentes etapas de la narrativa española posterior a la Guerra Civil.

Pulse sobre la imagen para acceder a la presentación
Pulse sobre la imagen para acceder a la presentación

Palabras-clave.- literatura, narrativa, novela, España, exilio, posguerra, tremendismo, realismo social, existencialismo, renovación técnica, Bachillerato.

Eduardo Mendoza dixit…

En el estupendo Papel en blanco se incluye el comentario de una conferencia pronunciada por Eduardo Mendoza el pasado 14 de septiembre. Os entresaco algunos párrafos.

La novela es un hecho muy concreto en la historia de la literatura, que alcanza su apogeo en el siglo XIX, cuando la gente apenas viajaba y necesitaba de ventanas para ver el mundo. Hasta entonces era un personaje secundario en la literatura frente a la poesía y el teatro. Este último iba dirigido a un público que no sabía leer, pero sabía escuchar, y entendía perfectamente a Lope y Calderón. Ahora, en cambio, sabemos leer pero muy pocos sabemos escuchar.

¿De que sirve la novela? De entretenimiento en vacaciones. Está la novela del verano, como la canción del verano. Cuando yo empecé a escribir (y de eso no hace tanto) nadie vivía de la literatura, ni Cela. El editor pagaba de vez en cuando y, por lo demás, se sobrevivía a base de sablazos y algunas colaboraciones en prensa y conferencias. Ahora es posible vivir de la literatura, porque los jóvenes tienen más fácil publicar. Eso sí, algunas editoriales prestan la misma atención a un libro sobre un templario mal afeitado que a un trabajo sobre Heidegger y sus teorías sobre el ser.

Quedan menos libreros que gorilas y están en mayor peligro de extinción. Ahora la gente prefiere el anonimato, las grandes superficies, porque en ellas puede preguntar sobre los libros que están teniendo éxito sin que le tachen de inculto.

La literatura debería enseñarse como las matemáticas o la química: si a los alumnos les gusta, mejor, pero si no les gusta deben estudiarla igual. Hay libros pesados que son muy buenos para el desarrollo de la persona, incluso de su desarrollo biológico.

Los párrafos están extraídos de la reseña que firmó Bernardo Solís en La voz de Asturias el pasado 15 de septiembre.

Algunas frases pueden resultar demasiado tremendas, hasta un punto provocadoras, pero me parece que no le falta razón al autor en su idea de que la novela tal y como la hemos estudiado y entendemos algunos ha muerto. Ahora se escribe otro tipo de novelas a las que no seré yo quien niegue su oportunidad, calidad y razón de ser -a verces sí lo hago-, pero que en ocasiones responden a oportunidades comerciales, políticas o sociales. Quizás lo que haya muerto antes no sea la novela, sino determinados lectores de novela.

También me parece muy interesante la última afirmación que a medida que pasan los años comparto más. La literatura es, entre otras muchas cosas, una asignatura y debiéramos enseñarla como tal. Si conseguimos con nuestra selección de lecturas y con la forma de presentar la materia y explicarla que el alumnado disfrute con la asignatura, mucho mejor, sin embargo el criterio del gusto, de la amenidad o de la adecuación al mundo del adolescente, no creo que deba ser el prioritario, aunque sí uno más.