Nuevos temas de Literatura Española de 2º de Bachillerato (Primera parte)

En Andalucía se ha decidido este curso 2018-2019 —por fin— cambiar el modelo de examen de acceso a la universidad. No son muchas las innovaciones; sin embargo, por escasas que sean, obligan al profesorado que imparte el nivel a “darle una vueltecita” a los recursos y materiales que han venido utilizando hasta el momento.

En el bloque de Literatura, que ahora tiene algo más de peso en la materia, se ha eliminado el tema de narrativa hispanoamericana —gran error, desde mi punto de vista y decisión que merecería una entrada monográfica del blog, si es que tuviera algún sentido seguir escribiendo un blog— y se han renombrado los temas, alterando, por tanto, el contenido de los mismos.

Por mi parte, ya he terminado con el reacondicionamiento de los temas correspondientes al período anterior a 1939. Los comparto, como en otras ocasiones, en un ingenuo intento de que la Red siga siendo útil, más allá del “vocerío insano” en que por momentos parece que se está convirtiendo.

Además de los temas teóricos, también he preparado un par de selecciones de textos: una de Antonio Machado, aunque no pertenezca al grupo de los elegidos, y otra de Luis Cernuda, poeta en el que debemos centrarnos, según los ponentes de las universidades.

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Selección de poesía española anterior a 1939

Como complemento al estudio de la lírica española anterior a 1939, he preparado una selección poética por si fuera útil.

Portada Antología anterior a 1939
Pulse sobre la imagen para acceder

La literatura española anterior a la Guerra Civil

Aunque ya en otra entrada de este blog puede encontrarse una única presentación con todos los contenidos, creo que es buena cosa ofrecerlos según la organización que se pide en las Pruebas de Acceso a la Universidad. Por ese motivo he parcelado el bloque temático en cuatro presentaciones, una con la evolución literaria del periodo que debe ser la primera parte de las tres cuestiones «de Selectividad» y tres más dedicadas a cada uno de los géneros.

Movimientos literarios anteriores a 1939

Literatura anterior a 1939 — Movimientos.001

La narrativa anterior a 1939

Narrativa anterior a 1939.001

La lírica anterior a 1939

Lírica anterior a 1939.001

El teatro anterior a 1939

Teatro anterior a 1939.001

Federico García Lorca: La casa de Bernarda Alba (adaptación cine)

Las ruinas eternas

foro-romanoDe 1558 data el libro que Joachim Du Bellay dedicara a las ruinas de la antigua Roma. Se trata de un conjunto de poemas mediante los cuales el poeta francés pretendía mostrar el efecto del tiempo sobre el poderío y avisar de sus consecuencias. El primer cuarteto del tercer soneto coloca al lector en suerte:

Viajero que buscas a Roma en Roma,
Y nada de Roma en Roma percibes,
Estos viejos palacios, estos viejos arcos que ves,
Y estos viejos muros, es lo que Roma se llama.

(Traducción de Jerónimo Fernández Cuadrado)

En línea con Du Bellay, la moda de la poesía sobre ruinas se extiende a lo largo y ancho de los siglos XVI y XVII en Francia, en Inglaterra y, por supuesto, en esta España nuestra que en breve tiempo se vio precipitar de la hegemonía y grandeza de los primeros Austria a la decadencia del XVII. Recordemos la optimista -y hasta chulesca perspectiva, si me lo permiten- de un Hernando de Acuña, orgulloso caballero del emperador Carlos:

Ya se acerca, señor, o ya es llegada
la edad gloriosa en que promete el cielo
una grey y un pastor solo en el suelo,
por suerte a vuestros tiempos reservada.

Ya tan alto principio, en tal jornada,
os muestra el fin de nuestro santo celo
y anuncia al mundo, para más consuelo,
un Monarca, un Imperio y una Espada.

Ya el orbe de la tierra siente en parte
y espera en todo vuestra monarquía,
conquistada por vos en justa guerra.

Que a quien ha dado Cristo su estandarte,
dará el segundo más dichoso día
en que, vencido el mar, venza la tierra.

Comparemos el sentimiento que subyace en los versos anteriores con la amargura del arranque del famoso soneto de Quevedo:

Miré los muros de la patria mía,
si un tiempo fuertes ya desmoronados
de la carrera de la edad cansados
por quien caduca ya su valentía.

O con los tres primeros versos de la “Oda a las ruinas de Itálica“, de Rodrigo Caro:

Estos, Fabio, ¡ay dolor!, que ves ahora
campos de soledad, mustio collado,
fueron un tiempo Itálica famosa.

Los ideales de progreso burgués que llegaron con la Ilustración, la posterior Revolución Industrial y el triunfo del modelo capitalista relegaron el tema de las ruinas en los siguientes siglos. De cuando en cuando afloraba el horror del tiempo proyectado en el destrozo de las construcciones humanas; pero, a menudo, como símbolo de la ruina moral del individuo en un mundo en avance aparentemente constante. En ciertas ocasiones, las recesiones económicas recurrentes obligaban a los poetas a plantarse de cara a la realidad, como pudo ser el caso del Federico García Lorca de Poeta en Nueva York:

La aurora de Nueva York tiene
cuatro columnas de cieno
y un huracán de negras palomas
que chapotean las aguas podridas.

La aurora de Nueva York gime
por las inmensas escaleras
buscando entre las aristas
nardos de angustia dibujada.

La aurora llega y nadie la recibe en su boca
porque allí no hay mañana ni esperanza posible.
A veces las monedas en enjambres furiosos
taladran y devoran abandonados niños.

Los primeros que salen comprenden con sus huesos
que no habrá paraíso ni amores deshojados;
saben que van al cieno de números y leyes,
a los juegos sin arte, a sudores sin fruto.

La luz es sepultada por cadenas y ruidos
en impúdico reto de ciencia sin raíces.
Por los barrios hay gentes que vacilan insomnes
como recién salidas de un naufragio de sangre.

packardSin embargo, después de los desastres económicos, sociales o bélicos el mundo occidental se reinventaba gracias a un New Deal o un Plan Marshall que pronto hacían olvidar los rigores del devenir temporal. Nadie se acordaba ya de los poetas que habían cantado la decadencia y la quiebra de las estructuras sociales, que habían avisado -como el Du Bellay del siglo XVI- de la inevitable fractura de la gloria humana.

Ahora que nos vemos inmersos de nuevo en una crisis que amenaza el mundo que con tanto esfuerzo y buenos rendimientos económicos ha construido Occidente, los artistas volverán a dejar constancia de la decadencia. Las ruinas del Foro Romano que impactaron a Du Bellay serán sustituidas en estos tiempos por los polígonos industriales abandonados y los mastodónticos y desiertos edificios de oficinas. Los elocuentes ejemplos de la Roma imperial o la ciudad abandonada de Itálica serán reemplazados por espacios más cercanos, como esa orgullosa Detroit, meca del capitalismo y la industrialización en la década de los sesenta, convertida en ciudad fantasma y pesadilla de la modernidad.

Pero -esperemos- la crisis será superada y, como en tantas ocasiones anteriores, olvidaremos los avisos, nos concentraremos en las bonanzas de los indicadores eocnómicos y nos maravillaremos ante el poderío humano capaz de elevar hasta el mismísimo cielo la creatividad hecha de cristal y acero. Bienvenidos a la fiesta.