Selección de poesía española anterior a 1939

Como complemento al estudio de la lírica española anterior a 1939, he preparado una selección poética por si fuera útil.

Portada Antología anterior a 1939
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Escribir cuentos con Propp

El folklorista ruso Vladimir Propp (1895-1970) dedicó buena parte de su vida al estudio de los cuentos maravillosos de la tradición popular rusa. Como consecuencia de sus estudios, redujo los sucesos de los relatos a un conjunto de treinta y una funciones que explicó en su clásico libro Morfología del cuento literario. Es un lugar común en el mundillo de la enseñanza primaria y secundaria utilizar las funciones de Propp para iniciar al alumnado en la creación narrativa; bien sea escrita, oral, audiovisual, icónica o de cualquier otro tipo que pudiera imaginarse.

Obviamente, también me he lanzado a la tarea; sobre todo después de encontrar la espléndida baraja realizada y compartida por Raquel en su blog Forest Eyes. Pero como quería ir un poco más allá del simple reparto de cartas y petición de escritura, se me ha ocurrido hacer una propuesta de juego más completo. En él intervienen otras cartas preparadas por mí y se pide a los alumnos que diseñen también algunas cartas. En fin, el resultado lo he empaquetado en la presentación que se puede consultar bajo estas líneas.

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El siglo XX, II (2º de Bachillerato)

Recursos para el estudio de la literatura en la segunda mitad del siglo XX. Pulse sobre la imagen para acceder.

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El siglo XX, I (2º de Bachillerato)

Recursos para el estudio de la literatura en la primera mitad del siglo XX. Pulse sobre la imagen para acceder.

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Los siglos XVIII y XIX (1º de Bachillerato)

Una entrega más de la recopilación de materiales. Pulse sobre la imagen para acceder.

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Los Siglos de Oro (1º de Bachillerato)

Sigo con la tarea de recoger recursos en un único lugar. Ahora es el turno de los Siglos de Oro. Pulse sobre la imagen para acceder.

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La Edad Media (1º de Bachillerato)

Dejo a continuación una recopilación de diferentes materiales que pueden emplearse para el estudio de la literatura medieval. Pulse sobre la imagen para acceder.

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Bécquer: una introducción

Por si a alguien le resulta de utilidad, dejo a continuación una breve presentación sobre Gustavo Adolfo Bécquer que realicé hace algún tiempo.

El rock de los perdedores

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A mis alumnos ya no les gusta el rock. Hay excepciones, lo sé.

Habrá numerosas razones; pero así, a bote pronto, se me ocurren dos: la forma y el fondo. En última instancia todo se reduce a lo mismo: decir ciertas cosas de determinada manera.

Comencemos con la forma, que es donde más patino porque los dioses no me dotaron con el don del oído, ¡ay! Si se escuchan las canciones actuales que marcan tendencia se comprobará que en ellas ya no está presente “el punteo”, ese riff de guitarra que a los jóvenes de mi generación nos electrizaba. El paréntesis instrumental entre estrofas casi ha desaparecido y ahora los temas son más urgentes, progresa la letra aunque siempre se diga lo mismo. Parece como si el objetivo fuese no dar respiro al receptor, que no se pare a pensar un instante, que no se genere en él el suspense necesario para esperar lo que después llegará. Es evidente que esta no es la razón, pues no creo que las nuevas tendencias musicales formen parte de la gran conspiración cósmica para anular la personalidad; pero ahí queda el hecho. Ya no hay grandes temas instrumentales ni consigo recordar un paréntesis instrumental que me emocione como algunos de los clásicos. También es posible que escuche poca música actual. No desestimen esta posibilidad. Sea como fuere, no creo que el adolescente medio soporte aquellos “punteos” y para demostrármelo hace poco quise probar algo: les hice oír a mis alumnos de Secundaria más jóvenes “Thunderstruck”, de AC/DC, ese tema que comienza con un riff de casi un minuto, repetitivo, machacón, intenso…

No les gustó. Les parecía que la canción no empezaba nunca y que, una vez comenzada, no acababa nunca. Son tiempos de urgencia, creo, de canciones de un par de minutos. En fin, menos mal que no elegí “Hurricane”, de Bob Dylan, con sus casi nueve minutos.

Formas aparte, el contenido de las canciones rockeras tampoco ayuda mucho. Uno de los temas recurrentes es el del perdedor, un tipo especial de loser —como se dice ahora— que ha sido derrotado en varios frentes y, como mucho, se aferra a su guitarra para sobrevivir. Escuchen este clásico de Los Suaves:

Luis Pardao, el protagonista de la historia, está demasiado alejado de los modelos literarios que afirman su violenta virilidad y su yo megalómano en el reggaetón o en el hip-hop. La de Pardao no es una historia de éxito, como tampoco lo es la de Dolores, también de Los Suaves, ni la del yo que canta en “20 de abril”, de Celtas cortos. Tampoco son estos personajes similares a los que dan “penita” sensiblera en las canciones pop que ocupan buena parte de la programación radiofónica. Con estos últimos, el receptor más joven puede llegar a empatizar, se identifica con ellos en los momentos de “bajona”; pero es difícil que lo haga con aquellos que rebasaron la invisible frontera del horror contemporáneo.

La derrota no está de moda, y el rock se escora demasiado hacia ese lugar, hasta el punto de que algunos intérpretes han llegado a hacer de ella su emblema identificador. Piensen en Fito y sus Fitipaldis (“Soldadito marinero”, “Como pollo sin cabeza”), en Loquillo (“Cadillac solitario”) o en Joaquín Sabina, con sus mujeres deshechas (“Princesa”, “Barbie Superstar”), sus hombres oscuros (“¿Quién me ha robado el mes de abril?”) o el yo vencido por los acontecimientos (“Medias negras”, “¡Eh, Sabina!”) que se asemeja demasiado a lo que podría denominarse “postureo de la derrota”.

Ha sido tan grande el abuso de la cuestión del perdedor, que no resulta extraño que adolescentes educados en una cultura Disney del éxito se vean superados por tanto loser auténtico o estéticamente fingido y se lancen en los brazos de quienes proponen historias de éxito —directas, sin concesiones— o de malas rachas que sin duda acabarán siendo superadas. Porque ya se sabe que una mancha de mora otra la quita y que siempre hay una segunda oportunidad y que todo se consigue con esfuerzo. ¿O no es así?

Cronología medieval

Mil años es mucho tiempo, sobre todo cuando suceden tantas cosas. Por eso puede ser útil simplificar un poco.

En la siguiente línea del tiempo se indican los nacimientos de los estados que conforman el panorama político de la Península Ibérica durante la Edad Media y, además, la ubicación aproximada de algunos de los principales motivos temáticos y autores de la literatura medieval castellana. Espero que sea de utilidad.

Cronología medieval
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