Ámbito de comunicación (Módulo IV)

logoepEste curso he cambiado de trabajo. Me he pasado a la enseñanza de personas adultas y muchas cosas son diferentes. Sí, la materia -es decir, el referente- es la misma, más o menos; pero casi todo lo demás ha cambiado: los receptores, el canal (al que ya me referí en otra entrada anterior), el contexto físico y legal y, en consecuencia, el código que debe emplearse.

Una de las materias que imparto es el Ámbito de comunicación en el Nivel II (equivalente a 3º y 4º de ESO) en la modalidad semipresencial. Esta asignatura se organiza en dos áreas diferentes: inglés y lengua española, que es de la que me encargo. A su vez, debéis saber que los distintos ámbitos en Secundaria de Adultos se dividen en módulos independientes entre sí. En el Nivel I, el que equivale a 1º y 2º de ESO, se encuentran los tres primeros módulos y en el Nivel II, los módulos IV, V y VI. A cada uno de esos módulos les corresponden una serie de bloques de contenido que vienen definidos por la legislación pertinente.

En fin, todo lo anterior viene al caso porque quiero compartir unos enlaces a los esquemas de los contenidos correspondientes al Módulo IV; es decir, el primer trimestre del Nivel II, por simplificar. La Administración educativa andaluza ha ido elaborando a lo largo de los últimos años unos materiales didácticos que se presentan como la referencia en cada una de las asignaturas (se puede acceder a ellos en el C.R.E.A). Los esquemas que se enlazan a continuación se basan, por tanto, en dichos materiales. Ahí van:

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Coherencia sintáctica

Cuando se tiene ya una edad afloran las manías, crecen y crecen, hasta que se convierten en algo insoportable. Pues en ese nivel me encuentro, amigos míos. El caso es que, después de casi toda una vida intentando explicar sintaxis, ya no puedo más con la incoherencia -a mi modo de ver- en los análisis de oraciones.

Antes de que me salten al cuello los enemigos del análisis quiero decir una cosa: que sí, que vale; pero que algo hay que enseñar y más si en la prueba de marras un buen análisis aporta un punto y medio.

Volvamos a lo que estábamos: la coherencia.

Resulta que nos duele la boca de hablar sobre grupos preposicionales y su descomposición en nexo y término. Abundamos en la cuestión e indicamos que el término puede ser cualquier sintagma, incluso una oración subordinada. Nos metemos en arenas subordinadas y cantamos las lindezas de las sustantivas de término. Todo bien, bro.

El mal se hace presente muy pronto. En este campo de cambiantes y procelosas arenas subordinadas nos da por tipificar. Subordinadas sustantivas de sujeto, de complemento directo, de atributo, de término… ¿de complemento de régimen? ¿de complemento indirecto? ¿de complemento agente? No entiendo. Si en estos últimos tres casos siempre aparece una preposición introductoria, ¿por qué no analizar simplemente como un grupo preposicional dentro del cual hay una subordinada sustantiva de término? Creo que sería lo más coherente, la verdad.

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La cosa, por supuesto, debiera extenderse a otras subordinaciones. Sin ir más lejos, las adverbiales de finalidad con infinitivo, por ejemplo.

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En fin, es clamar en el desierto, lo sé; sin embargo, algo bueno sí que tiene la cosa: me ha permitido publicar una entrada sin tener que escribir sobre lo que está pasando ahí fuera. ¡Para que luego digan que la sintaxis no es útil!

De cinco en cinco (séptima tanda)

Quizás la poesía podría clasificarse en dos grupos: la normal y la cabrona. A continuación ya podría hablarse sobre las bondades de cada una de las opciones, propuestas, tendencias, etcétera.

Leer un poema y pensar “¡Qué hermosura!” está bien. Leerlo y exclamar “¡Qué cabrón el poeta este!” es mejor.

¿Ser un dios o ser guionista? He ahí la cuestión.

A veces pienso que solamente me guía el lucimiento personal. ¡Ay, vanidad, qué fiel amante eres!

Nunca perdonaré a la Nueva política hacerme sentir tan viejo. Tampoco perdonaré a Albert Camus haberme mostrado un resquicio de la condición humana.

Denme un clásico, que moveré el mundo

Retrato_de_Fray_Luis_de_LeónComo todos, un día me vi atrapado por la vanguardia y lo moderno. Creía que la ruptura siempre sería posible, que algo nuevo quedaba por escribir, por decir. Ahora, ya en camino hacia la vejez, suelo percibir que quien “modernea” habitualmente repite lo ya dicho, lo ya escrito, lo ya vivido. Porque los seres humanos —creo— estamos cortados por el mismo patrón, vivamos al norte o al sur, en el siglo XXI o en el XIV; porque nos atropellan las mismas pasiones; porque nos vemos expuestos a los mismos elementos.

Ayer, 11 de diciembre, se cumplieron cuatrocientos cuarenta y dos años desde que Fray Luis se reincorporó a su cátedra en Salamanca. Sí, recordad el divino momento en que inició su clase con el “decíamos ayer”, sea cierta la anécdota o no. Leí la efemérides en Twitter gracias a Carlos Mayoral y, al instante, recordé una de las odas que el poeta dedicó a don Pedro Portocarrero:

«No siempre es poderosa,
Carrero, la maldad ni siempre atina
la envidia ponzoñosa,
y la fuerza sin ley que más se empina
al fin la frente inclina;
que quien se opone al cielo,
cuanto más alto sube, viene al suelo.
Testigo es manifiesto
el parto de la Tierra mal osado,
que cuando tuvo puesto
un monte encima de otro y levantado,
al hondo derrocado,
sin esperanza gime
debajo su edificio, que le oprime.
Si ya la niebla fría
al rayo que amanece odiosa ofende,
y contra el claro día
las alas oscurísimas extiende,
no alcanza lo que emprende,
al fin y desaparece,
y el sol puro en el cielo resplandece.
No pudo ser vencida,
ni lo será jamás, ni la llaneza
ni la inocente vida
ni la fe sin error ni la pureza,
por más que la fiereza
del tigre ciña un lado,
y el otro el basilisco emponzoñado.
Por más que se conjuren
el odio y el poder y el falso engaño,
y ciegos de ira apuren
lo propio y lo diverso, ajeno, extraño,
jamás le harán daño;
antes cual fino oro
recobra del crisol nuevo tesoro.
El ánimo constante
armado de verdad mil aceradas,
mil puntas de diamante
embota y enflaquece, y, desplegadas
las fuerzas encerradas,
sobre el opuesto bando
con poderoso pie se ensalza hollando.
Y con cien voces suena
la fama, que a la sierpe, al tigre fiero
vencidos los condena
a daño no jamás perecedero;
y con vuelo ligero
viniendo la Vitoria
corona al vencedor de gozo y gloria.»

Se refiere Fray Luis a la maldad y a la fe inquebrantable en el triunfo de la bondad y la justicia. No hay asunto más actual, me temo, cuando en la coyuntura en que hoy vivimos siguen resonando la fiereza del tigre y la ponzoña del basilisco. Frente al veneno, esperanza; frente al mal —disfrazado o no—, firmeza de ánimo; frente al discurso vil, pureza; frente a los “novios de la muerte”, los esposos de la vida. Otra lección de los clásicos que nos llega a través del túnel del tiempo.

El canal comunicativo en la enseñanza de adultos

Vaya por delante que soy novato en la enseñanza de adultos y lo último que quisiera es pontificar sobre lo que debe hacerse o no, sobre todo en una cuestión sobre la que se han vertido ríos de caracteres en los últimos años. Sin embargo, uno no puede evitar compartir lo que hace. Será la costumbre o, quizás, el haberse enfrascado en una modalidad de enseñanza que, en ocasiones, resulta tremendamente solitaria.

Pero centrémonos en lo que importa. Este curso me enfrento por primera vez a la Secundaria y el Bachillerato de personas adultas en la modalidad semipresencial. Toca, por tanto, «cambiar el chip», ya que el contexto y el receptor han cambiado —y de qué manera—, lo que obliga a trastocar todos los elementos del proceso de comunicación educativo en el que llevo inmerso casi treinta años. Además de ese cambio de mentalidad y de recursos, digo, una de las primeras batallas a la que he debido enfrentarme es a la doma del canal comunicativo; en mi caso, la plataforma Moodle de enseñanza semipresencial que se emplea en Andalucía.

La batalla en sí no ha sido contra la herramienta, con la que estaba familiarizado, sino más bien con la forma en que disponer su apariencia para que fuese un recurso útil, rentable, que no provocase rechazo a unos receptores no especialmente duchos en estas lides y que, por supuesto, sirviese a los objetivos perseguidos.

Después de un tiempo trabajando en ella, en mi Moodle de mi alma, se me ha ocurrido empaquetar mi idea del trabajo con la plataforma en un esquemilla. Lo comparto a continuación por si a algún osado lector le sirviese o lo discutiese.

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Redactar argumentaciones

Una de las novedades que en la asignatura de Lengua y Literatura trae la nueva Prueba de Evaluación del Bachillerato en Andalucía es la redacción de un texto argumentativo en torno a una cuestión planteada. Aunque al estudiante de 2º de Bachillerato se le supone —como el valor al soldado— su competencia en esta materia, es inevitable dedicarle al asunto unas sesiones de clase para clarificar qué se espera exactamente y evitar, de esa manera, el desbarre y el caos.

Para intentar paliar los riesgos, he preparado una breve presentación sobre la que apoyar la explicación. La comparto, por si a alguien le sirve, aunque sea de inspiración.

Argumentar
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De cinco en cinco (sexta tanda)

Creo que ya tengo edad de pontificar desde el balcón de la plaza. Pero me sigue dando vergüenza. Quizás se deba a mi inseguridad patológica.

La sinceridad está sobrevalorada, te lo digo con franqueza.

Pocas situaciones provocan tanta ira como la de descubrir que alguien ha utilizado ya para sí las palabras que te habías reservado para el poemario que nunca escribirás. Supongo que podría aplicarse también a otros ámbitos: teoremas, unidades de medida, operaciones policiales contra el narcotráfico, muebles de automontaje…

Escribe Pedro Sevilla sobre el brillo verdadero que, en ocasiones, refulge “entre el barro de toda biografía”. Y lo hace aludiendo a la imagen de una mujer que agita un pañuelo blanco para despedir a un padre que viaja “con otros hombres tristes”. Es una foto fija en sepia, porque, entre otros desastres cotidianos, ya no hay pañuelos blanquísimos y la celulosa de usar y tirar lo inunda todo.

Tema Lázaro: ¿revivido o resucitado? Si lo primero, le habrá tocado en suerte morir de nuevo; si lo segundo, estará hasta las narices de andar por ahí. Una laguna de guion, me temo.

Florilegio de ocultos ingenios

El pasado curso puse a mis alumnos y alumnas a escribir biografías. Para evitar la tentación del plagio me pareció buena idea que las semblanzas no fueran de autores reales, sino de seres ficticios, de “entes posibles”. El resultado fue un buen número de textos de los que seleccioné unos pocos para componer un humilde volumen. Ahora lo comparto con el ruego de que sean ustedes benevolentes, pues se trata de chicos y chicas de catorce y quince años que se enfrentaban por primera vez a una tarea similar.

Florilegio de ocultos ingenios_1
Pulse sobre la imagen para acceder

Al ver el trabajo de los alumnos me vine un poco arriba y redacté tres parrafillos introductorios en los que pretendí reflejar ese bonito juego barroco de lo real y lo ficticio. No sé si lo conseguí. Juzguen ustedes.

No se engañe quien se acerque pensando que sea verdad lo que no es más que mixtificación; mas tampoco tranquilice su conciencia aquel que juzgare falso lo que bien pudiere contener trazas de realidad. Pues en toda certeza cabe la mentira; al igual que en toda falsedad, por muy alocada que pareciere, se esconden semillas de verdad.

Podría pensarse que los escritores cuyas vidas y obras se recorren en las siguientes páginas son fruto de la imaginación desbordada; sin embargo, no es posible afirmarlo de manera tan categórica si se atiende a las biografías referidas y las obras reseñadas. En todas y cada una de ellas se apuntan razones convenientes que bien podrían haberse dado; en todas y cada una de ellas asoma con coherencia la posibilidad de ser. Porque, en ocasiones, el ser no es más que el fruto de la voluntad; y la voluntad, queridos lectores, sumada a la constancia y a la capacidad son las armas más poderosas con que la humanidad se ha enfrentado al gigante del tiempo.

Los responsables de las semblanzas de estos autores han querido que fuesen y, por tanto, son. Cabría aducir que los hombres y mujeres cuyas trayectorias literarias son abordadas en este librito solamente viven en los estrechos límites de sus páginas y nadie tendría fuerza suficiente para negarlo; no obstante, piénsese en cuánto darían todos aquellos personajes alguna vez imaginados y nunca escritos por encontrarse en la situación de los que aquí habitan. Reconozcamos, en consecuencia, el mérito de existir a quienes aquí están y démosles carta de naturaleza a unas vidas que, si bien quizá nunca fueron, ciertamente ahora lo son.

Nuevos temas de Literatura Española de 2º de Bachillerato (segunda parte)

Continúo —y termino— con lo que empecé hace algunos días. Vayamos al grano sin entretenernos:

Y como no he podido resistirme a rebelarme, aunque sólo sea de manera testimonial, aquí va también esta humilde contribución que no sé cómo encajaré en el programa:

Cualquier día de estos me lío la manta a la cabeza y me rebelo más todavía preparando un temita sobre literatura en el exilio. Claro que si me lanzo, igual me quitan el carné de profesor, no sé.

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Nuevos temas de Literatura Española de 2º de Bachillerato (Primera parte)

En Andalucía se ha decidido este curso 2018-2019 —por fin— cambiar el modelo de examen de acceso a la universidad. No son muchas las innovaciones; sin embargo, por escasas que sean, obligan al profesorado que imparte el nivel a “darle una vueltecita” a los recursos y materiales que han venido utilizando hasta el momento.

En el bloque de Literatura, que ahora tiene algo más de peso en la materia, se ha eliminado el tema de narrativa hispanoamericana —gran error, desde mi punto de vista y decisión que merecería una entrada monográfica del blog, si es que tuviera algún sentido seguir escribiendo un blog— y se han renombrado los temas, alterando, por tanto, el contenido de los mismos.

Por mi parte, ya he terminado con el reacondicionamiento de los temas correspondientes al período anterior a 1939. Los comparto, como en otras ocasiones, en un ingenuo intento de que la Red siga siendo útil, más allá del “vocerío insano” en que por momentos parece que se está convirtiendo.

Además de los temas teóricos, también he preparado un par de selecciones de textos: una de Antonio Machado, aunque no pertenezca al grupo de los elegidos, y otra de Luis Cernuda, poeta en el que debemos centrarnos, según los ponentes de las universidades.