De cinco en cinco (sexta tanda)

Creo que ya tengo edad de pontificar desde el balcón de la plaza. Pero me sigue dando vergüenza. Quizás se deba a mi inseguridad patológica.

La sinceridad está sobrevalorada, te lo digo con franqueza.

Pocas situaciones provocan tanta ira como la de descubrir que alguien ha utilizado ya para sí las palabras que te habías reservado para el poemario que nunca escribirás. Supongo que podría aplicarse también a otros ámbitos: teoremas, unidades de medida, operaciones policiales contra el narcotráfico, muebles de automontaje…

Escribe Pedro Sevilla sobre el brillo verdadero que, en ocasiones, refulge “entre el barro de toda biografía”. Y lo hace aludiendo a la imagen de una mujer que agita un pañuelo blanco para despedir a un padre que viaja “con otros hombres tristes”. Es una foto fija en sepia, porque, entre otros desastres cotidianos, ya no hay pañuelos blanquísimos y la celulosa de usar y tirar lo inunda todo.

Tema Lázaro: ¿revivido o resucitado? Si lo primero, le habrá tocado en suerte morir de nuevo; si lo segundo, estará hasta las narices de andar por ahí. Una laguna de guion, me temo.

2 respuestas a “De cinco en cinco (sexta tanda)

  1. josé manuel castro 16 octubre, 2018 / 09:36

    Lo bueno, si breve, ya se sabe…, y además, no cansa ni aburre. Lo malo es que los espacias demasiado.
    Saludos

    • gonzalezserna 17 octubre, 2018 / 08:21

      Gracias, José Manuel, eres un lector benevolente donde los haya.

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