De cinco en cinco (tercera tanda)

¿También éramos así en nuestros años mozos? ¿En qué momento nos dimos cuenta de que el universo no giraba en derredor?

Ser el hombre gris que se cobija bajo el paraguas ofrece ventajas evidentes: no diluirse en la lluvia, por ejemplo.

Cada vez que mi hija pequeña tilda algún hecho de “épico” no puedo evitar pensar en el pélida Aquiles y su cólera funesta. También maldigo la opresión anglosajona en que vivo.

Asumir que esa idea brillante que estuvo rondando durante horas y no pudo ser fijada en el papel se ha perdido para siempre es el dolor definitivo.

Paradojas: el aforismo es género de la experiencia y, por tanto, propio de la vejez; la pérdida de memoria, también característica de la senectud, sojuzga con brazo de hierro el pensamiento.

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