El calvo de Chéjov

A estas alturas todos estamos habituados a la «pistola de Chéjov», conozcamos el término o no. Hagamos memoria con dos citas del escritor ruso:

«Uno nunca debe poner un rifle cargado en el escenario si no se va a usar. Está mal hacer promesas que no piensas cumplir.»

«Si en el primer acto tienes una pistola colgada de la pared, entonces en el siguiente capítulo debe ser disparada. Si no, no la pongas ahí.»

El autor parece incidir con el procedimiento en la simplicidad de la trama: solamente debe incluirse en ella aquello que es imprescindible. No obstante, la estrategia es, sobre todo, algo que refuerza la cohesión y coherencia del texto. En el siguiente video se explica muy bien:

Pero como la escritura —sea del tipo que sea— es ante todo un juego entre emisor y receptor, es normal que los autores utilicen la pistola de marras para otras finalidades, entre las cuales la creación de expectativas en el receptor se convierte en la más potente. Y aquí entra en juego el calvo, el calvo de Chéjov, en versión Veena Sud. Aviso que a partir de este momento voy a aludir a la trama de The Killing, la versión norteamericana de la ficción audiovisual danesa Forbrydelsen.

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La tercera temporada de The Killing se abre con un personaje nuevo. La pobre Sarah Linden ha explotado tras el desenlace del crimen de Rosie Larsen y ha decidido abandonar la policía de Seattle. Ahora vive lejos de la ciudad, con una nueva pareja y trabajo. Parece haber encontrado la paz interior que tanto necesitaba. Por su parte, Stephen Holder también parece haber reconducido su vida: ya no coquetea con las drogas, viste más convencionalmente y le han asignado un nuevo compañero, Carl Reddick, el calvo. El espectador se sorprende: ¿de qué me suena este calvo? Sí, es ese que sale en tantas series y películas, Gregg Henry, creo que se llama. Ostras, pues entonces tiene que ser importante, determinante, en la trama, ¿no?

tk3-ep3-reddick-325Y comienza la historia, pues: nuevo crimen con las señas de identidad de la serie: lluvia, opresión, colores fríos, sucesión de sospechosos que terminan por no conducir a nada, personajes fronterizos, referencias a casos anteriores, alusiones a la vida personal de los protagonistas, otro calvo menos conocido…

Pronto, el primer calvo, Reddick, se desdibuja, pasa a un segundo plano. Es raro —piensa el espectador— que los productores hayan invertido en una cara conocida para no aprovecharla narrativamente. La consecuencia es la lógica: será esencial para el desenlace de la temporada. ¿El asesino? Quizás, aunque resultaría tan evidente que el receptor duda. El «calvo de Chéjov» está haciendo de las suyas, generando suspense al margen del que ya de por sí aporta la trama. Así llegamos al último capítulo. Es doble, vaya por Dios. Al principio de él nuestro calvo pasa a primer término: las pistas le apuntan, está vinculado con una de las víctimas. Sin embargo, quedan por delante casi noventa minutos de ficción. Aunque la guionista se haya decidido por un desenlace anticlimático, es demasiado tiempo. En cualquier caso, la máxima de Chéjov se cumple: el calvo del primer acto cobra protagonismo en el último, justificando así la inversión de los productores y su presencia en el relato. Chéjov no dice que la pistola haya de ser el elemento fundamental del desenlace; simplemente debe ser utilizada. En este caso, el calvo es usado por partida doble: genera expectativas en el espectador habituado al mundo de la ficción audiovisual y sirve para despistarlo. Porque no olviden que hay otro calvo y la mirada del receptor puede bailar de uno al otro, en una especie de analogía visual. Uf, ahora que me fijo hay más calvos en la tercera temporada y, además, tampoco les falta tanto pelo. Habrá, incluso, quienes no los consideren calvos. La cosa se complica un poco, me temo.

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2 comentarios en “El calvo de Chéjov

  1. Hola, José María:
    Es un artículo interesante, pero resulta algo confuso.
    Haces referencia a algunas citas de Chéjov, mal traducidas en wikipedia. En realidad el escritor ruso lo que quería decir es que “si pones un clavo en la pared, has de colgar algo en él”. Aunque hay versiones que dicen que es “si hay un clavo en la pared, al final el protagonista ha de colgarse de él”. Por eso lo del clavo de chéjov, lo del “calvo” no sé si algo juego de palabras que no he entendido, pero creo que confunde un poco.
    Saludos y felicitaciones por el blog

  2. Es posible que las citas no estén correctamente traducidas, aunque creo que el sentido de las mismas es equivalente. Lo del “calvo” es una referencia a los personajes calvos de la serie a la que me refiero. Quizás sea excesivo el juego de palabras; pero me hizo gracia el juego de “calvos” en la historia. Gracias por pasarte por aquí y comentar. Saludos.

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