Chico rayo, chico listo

cub-dc-comics-the-flash-flash-comic-hero-hd-wallpapers

Era rápido el tío. Con catorce años ya había escrito sobre golondrinas que volvían a colgar nidos de los balcones, las muy pesadas; con quince recién cumplidos la pasión era tan insoportable, que no le quedó más remedio que compararse con los Leandro y Werther que pueblan los universos adolescentes. Pronto, sin embargo, el golpe de la historia le abrió los ojos lo suficiente como para escribir el epitafio de su infancia —un poco tarde, quizá— y abrir la puerta a los vientos del pueblo. Corrían años propicios y acababa de leer el primer poema de los Cantos de vida y esperanza de Rubén al tiempo que escuchaba una y otra vez el «A galopar» de Paco Ibáñez. Extrañas mezclas, o no tanto.

Sí, era tan rápido, que apenas podía reparar en las miradas que le lanzábamos desde nuestros pupitres, entre montañas de ecuaciones y abstrusos párrafos en los que la existencia de Dios quedaba perfectamente demostrada por vía racional. Con dieciséis ya estaba de vuelta de casi todo. Etapa otoñal, la llamaba. Después estudió Derecho, creo. Por lo que he podido leer en su timeline, sé que hace poco pontificaba sobre pragmatismo. Ayer mismo —qué casualidad— lo encontré en la calle y me llamó naïf y buenista. Otra etapa, supongo.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s