Piezas

Estaban conectados, como un perfecto engranaje. Si uno miraba hacia el poniente, el otro dirigía sus ojos a levante; si a alguno le molestaba el pulmón derecho, el izquierdo del compañero se colapsaba. A veces, uno comenzaba alguna frase ingeniosa que había de terminar el otro, y a la inversa. También se daba el caso de que llorasen al unísono al ver una película o de que se estremeciesen con ese momento climático de los relatos de horror. La gente se admiraba del prodigio de coordinación y se congratulaba de que en estos tiempos de independencias y aislamientos pudiesen existir dos seres tan compenetrados que pareciesen uno solo. No obstante, las vidas coordinadas también se ven expuestas a los problemas cotidianos. La intervención quirúrgica que los separó fue todo un éxito; pero esa complicidad que dotaba sus vidas de sentido no pudo superar el postoperatorio.

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Un comentario en “Piezas

  1. Tremendo. Vos sabés que había escrito algo con siamesas con la imagen de las cartas de póquer y me dio miedo de pasarme para el otro lado. Sin dudas hay mucho oficio en este relato narrado de manera estupenda. Además nunca te lo comenté en el anterior, el del Caboclo, pero se disfruta la prosa bien cuidada, algo que no abunda en el mundo blogger. Saludos van, José.

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