Sandy Hook

Hoy hemos tenido un día increíble en la escuela, mamá. A primera hora teníamos clase de  lectura, pero la seño nos dijo que estuviéramos muy atentos, porque el día sería especial. Y así ha sido. Al poco de entrar en el aula llegó un muchacho dando voces. Yo creo que tenía que ver con la lectura que hacíamos, pero no te lo puedo asegurar, porque después de la sorpresa de sus gritos nos miró a los ojos y de sus manos comenzó a salir fuego. Fue solamente un instante y enseguida, como por arte de magia, nos vimos en el patio de recreo. Allí, la seño, la orientadora y la directora nos dijeron que podríamos pasar toda la mañana jugando, que mucha gente iba a llegar a la escuela y que habría mucho lío, ruido de sirenas, gentes vestidas de uniforme, incluso papás y mamás que llorarían; pero que no nos asustáramos, porque todo sería parte del viernes más especial de nuestras vidas.

Lo raro de la situación era que solamente estábamos en el patio los niños de mi clase, mientras los demás nos miraban corretear desde las ventanas y nosotros les hacíamos burlas. Después de mucho rato, empezamos a aburrirnos de tanto recreo, así que le encargamos a Josephine que hablase con la seño para que nos contase algo. Como ella es tan buena, nos hizo sentar en círculo, dijo que cerrásemos los ojos y que cuando los abriésemos estaría con ella un señor que nos contaría una historia sobre el nacimiento de nuestro país. Algunos hicimos trampa, dejamos un ojo abierto y así pudimos ver cómo aparecía de la nada un señor que iba en calzoncillos y que se parecía muchísimo a ese actor que tanto te gusta y que conduce un carro a una velocidad tremenda.

Hablaba muy bien. Nos contó cómo se aprobó la constitución y el jaleo ese de las enmiendas, sobre todo de la segunda, que dice que todos los americanos, a ver si me acuerdo, sí, “el derecho del pueblo a tener y portar armas no debe de ser infringido”, eso es. Yo no entendía muy bien lo que decía, pero sonaba a algo fundamental y que no podía cuestionarse, o eso nos dijo el hombre que se parecía al actor. Después siguió hablando y hablando para que comprendiésemos que las armas no son peligrosas, sino que lo peligroso es el uso que se hace de ellas y por eso es importante que las conozcamos bien. Cuando decía estas cosas yo me acordaba del chiste que cuenta papá tantas veces sobre que él no le tiene miedo a las balas, sino a la velocidad que llevan. Al final ya se calló y le aplaudimos mucho, aunque su discurso fue un poco aburrido y difícil de comprender; sin embargo, nos tuvo ocupados hasta la hora de volver a casa.

Pero no creas que el viernes superespecial ha terminado, mamá. Hemos vuelto un momento sólo para coger ropa blanca limpia y los cepillos de dientes, porque han elegido a nuestra clase para representar a la escuela en un campamento de fin de semana. La seño nos ha avisado que asisitirán niños de diferentes edades, incluso de una high school de Colorado y universitarios de Virginia, y que tenemos que dejar en buen lugar al gran estado de Connecticut.

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