El chocolate del loro

Dan por la radio una noticia peculiar: esta mañana se ha producido en La Línea de la Concepción una cuestación popular con la que se pretende paliar la situación de la policía municipal. Por si no lo saben, llevan ya seis meses sin cobrar, creo. Me dirán que hay muchas personas en similar situación o, incluso, peor. Evidentemente es así, pero no por ello deben cerrarse los ojos ante lo dramático de la situación: trabajas, sí, pero sin cobrar; haces guardias, intentas que se cumpla la ley, sí, pero sin cobrar. Otros están en paro, es verdad; pero no por eso hay que olvidar que estos servidores públicos también tienen la mala costumbre -¡Ay, esta gente!- de comer a diario. Igual hasta tienen que pagar hipotecas; igual hasta terminan perdiendo la casa. Todo puede pasar.

Mientras tanto, hace unos días, los Padres de la Patria se han incorporado a sus escaños. La representación sacrosanta del pueblo español democráticamente elegida en las urnas ha recibido su acta de diputado, y su kit tecnológico para “bienlegislarnos”. También habrán cobrado sus sueldos, supongo, y lo harán los próximos meses. Son servidores públicos y se merecen eso y más. Porque ellos lo valen, algunos recibirán más de una nómina, o de dos o de tres. Sí, se merecen eso y más. Su dedicación al ciudadano (yo conozco a la perfección a quienes han sido elegidos en mi circunscripción, ¿ustedes no?) debe encontrar un refrendo económico: la democracia hay que sostenerla entre todos, aunque sea a costa de los ingresos del sector público, aunque sea a costa de renunciar a ciertos logros sociales, aunque sea a costa de ciertas garantías laborales.

No quisiera que se entendieran estas palabras como una negación del derecho del político a recibir un salario. No es eso, no. Deben cobrar un buen sueldo, por supuesto. Sin embargo, con la que está cayendo y la que parece que va a caer, ¿no sería momento de que el ciudadano de a pie viese ciertos gestos? Una renuncia al kit tecnológico, por ejemplo, o a algunas dietas, desplazamientos, complementos, gabelas varias. Es más, ¿sería mucho pedir que no se pudiesen acumular sueldos? Lo digo por aquello de la solidaridad y lo del Debe y el Haber: ¿cuántas nóminas de policías municipales de La Línea podrían abonarse suprimiendo algunas de las cosillas que sus señorías ingresan? Ya sé que medidas así serían “el chocolate del loro”; pero tal y como está la cosa es hora de que el loro también note que no hay chocolate para todos. Si hay que ser austeros, seámoslo todos. Como dijo Fernando VII, más o menos: “Marchemos todos, y yo el primero, por la senda de la austeridad”. Pero vayamos todos, todos. Hasta el loro.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s