Viajes musicales: Estados Unidos

Puede tomarse un avión y llegar y ver y palpar el Nuevo Mundo. También puede encenderse un reproductor musical y poner en funcionamiento la imaginación y los sentidos.

Nueva York, sin duda la primera parada del viajero que llega desde Europa a Estados Unidos. Con sus luces y sus sombras, la puerta de este país y el lugar que representa como ninguno la esperanza en un futuro mejor: “Quiero despertar en la ciudad que nunca duerme y sentirme el rey de la colina”. John Kander y Fred Ebb compusieron en 1977 la canción emblemática de la ciudad para ser el núcleo del filme homónimo de Martin Scorsese. La voz, sin discusión, Liza Minnelli.

Es probable que tras el primer golpe de optimismo la realidad nos termine por alejar de las esperanzas vanas. Las calles de Filadelfia, impregnadas de melancolía, se acaban imponiendo. El terciopelo de la voz de Bruce Springsteen nos anuncia que el viaje hacia el oeste no será un camino de rosas, sino que el dolor y la desigualdad también forman parte de la nueva Tierra Prometida.

Tras la civilizada costa este, el viaje nos conduce por las tierras de Dixie hasta una polémica. En 1970, Neil Young publicó la canción “Southern man” y en 1974 “Alabama”. En ambos temas expresaba su oposición a la desigualdad racial que, pese a los intentos de cambio, parecía perpetuarse en los estados del Sur.

La actitud de denuncia del cantante canadiense no fue bien recibida por los sectores más conservadores del profundo Sur y pronto encontró respuesta en un tema del grupo Lynyrd Skynyrd, convertido hoy en un emblema de la música rock que pocas personas fuera de Norteamérica se paran a analizar. Ética y música parecen recorrer caminos divergentes.

Tras la etapa sureña, el viaje de este a oeste nos conduce a la costa del Pacífico. Ahí, una etapa musical que devuelve la esperanza en un mundo mejor. Scott McKenzie invita a tocarse la cabeza con flores y adentrarse en San Francisco. Corría el año 1967 y parecía que las relaciones entre los seres humanos podían refundarse sobre nuevos principios.

El viaje ha llegado a su fin. En el camino hemos encontrado esperanzas y fracasos, denuncia y afirmación de una determinada forma de vida. Sólo queda resumir y para ello, de nuevo, nada mejor que la música. Springsteen, con su “Born in the U. S. A” grita su protesta contra una sociedad que tan pronto encumbra como olvida a sus hijos.

Y frente al Boss, Antonin Dvorak con su Sinfonía del Nuevo Mundo compuesta en1893 durante la estancia del músico en Estados Unidos. La música del compositor checo nos habla de esperanza, de sorpresas, de futuro, de integración de culturas; nos habla de la que entonces todavía era vista como una nueva Tierra Prometida. Después la historia siguió su curso para componer una realidad compleja, capaz de ilusionar y desilusionar en partes iguales.

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3 comentarios en “Viajes musicales: Estados Unidos

  1. El viaje a sido magnífico. Me ha traído muchísimos recuerdos la canción de “Sweet Home Alabama” de Lynyrd Skynrd. Mi padre me la ponía de chica cuando estábamos los dos en mi casa y nos poníamos a cantarla como locos, el con la escoba haciendo de guitarra y yo con el mando, como micrófono.

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