Quita tus manos del poema, por favor

Dice Alguien:

– Oye, ¿y qué te parece Lorca?

Contesta Otra persona:

– ¡Uy, pues muy bien! Sí, Lorca está muy indicado para tratar la sexualidad.

Tanto “Alguien” como “Otra persona” se quedan tan panchos. Pongámonos en situación. Ambos interlocutores están preparando una actividad transversal de coeducación y hay que echar mano de un soporte. Los textos literarios son una buena base y si se trata de un autor tan renombrado, publicitado y conocido -más por su nombre que por la lectura de su obra, lamentablemente- mejor que mejor. Sí, “Lorca está muy indicado” para estas cuestiones. Para el dolor de cabeza, sin embargo, está más indicado el paracetamol. No obstante para las relaciones entre sexos Lorca es ideal. Es lógico, porque su homosexualidad garantiza una perspectiva ajena a lo convencional, deben pensar quienes dialogan. ¿Y los gitanos de sus romances? ¿Y los negros de Poeta en Nueva York? Bueno, ahora estamos centrados en la situación de la mujer, así que Bernarda Alba, Yerma y cosas así. Pero, ¿no se quería referir Lorca a la marginalidad, más allá de la raza o el sexo? No, no, sutilezas no: hay que ser prácticos y disciplinados.

No negaré que la obra del poeta granadino puede ofrecer algún que otro texto que posibilite el acercamiento transversal-lúdico-integrador. Hay fragmentos muy jugosos que muestran la sinrazón de la diferencia entre los sexos y el papel subalterno de la mujer en el medio tradicional. El problema reside no en que Lorca sirva o no, sino en que el joven se acerque a Lorca porque sirve para algo. Iluso de mi, que pienso que lo mejor que tiene la lectura es que no sirve para nada concreto, que no está indicada para nada de antemano. Solamente de esa manera se podrá leer a Lorca, a Brecht, a Pound, a Perse, a García Nieto, a Celaya o a Joseph Roth sin complejo de culpa. Leer sus textos, disfrutarlos o abandonarlos y, en algún caso, conectarlos con otras ideas. A la inversa no vale, es trampa. Y si hacemos trampas yo no juego.

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4 comentarios en “Quita tus manos del poema, por favor

  1. Yo tampoco juego si hay trampas- de ningún tipo- También he tenido suculentas conversaciones similares.Contextualizo personajes:
    “Otra persona”- madre de alumno, esposa de embajador.
    “Alguien” -yo, profesora, enseñando programa especia-l.
    Otra persona: -¿ Va a dar al comunista Neruda en sus clases?
    Alguien:-:- No señora, voy a dar al poeta Neruda en mis clases.

  2. Eso me recuerda a una joven profesora trabajando, con un niño disléxico, que leía “Federico García Loca”. Ella, sin embargo, le corregía: “Lorca, Pepito, Lorca”. Creo que necesitamos una legión de maestras como ella para acabar con los Pepitos que infestan el mundo.

  3. Ítem más: saben los Pepitos de este mundo la cantidad de psicocrítica que hay que leer para localizar la estructura del imaginario sexual en un autor, especialmente si pasó por el Surrealismo?

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