Microcrítica

A veces, el microcuentista olvidaba mirarse y dirigía sus ojos hacia fuentes librescas. En esos momentos, el alma de crítico literario que dormía sepultada en su interior afloraba; aunque solamente en pequeños fogonazos que era incapaz de desarrollar posteriormente y, mucho menos, justificar. Era la suya una crítica basada en la intuición impresionista, hija de la opinión gratuita y a todas luces parcial más que del criterio firmemente asentado en el conocimiento adquirido.

En otras ocasiones, el microcuentista jugaba también a fingirse microsemiótico. Pero eso solamente sucedía en las noches de luna llena en que estaba demasiado cansado para salir al bosque a cazar.

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