Crónica

A Carmen, entre legajos.

En guisa se tornó el día en noche.

El 25 de abril de 1295 muere el rey Sancho, llamado el Bravo, y su hijo Fernando, con apenas nueve años de edad, es proclamado monarca. Poco después, la infanta Isabel, hermana mayor del niño-rey, es devuelta por Jaime II de Aragón, que renuncia así al matrimonio y se declara enemigo de Castilla. Vistas las circunstancias, parte de la nobleza castellana decide no acatar la sucesión. El rey don Dionís de Portugal aprovecha para sembrar cizaña. La regencia se ve obligada a hacer concesiones, selladas mediante el acuerdo de Ciudad Rodrigo. Nadie parece aceptar el actual status quo y, por si fuera poco, el 8 de noviembre del mismo año un eclipse transforma el día en noche. Aunque las crónicas no aludan a tal hecho, es de creer que doña María de Molina, a la sazón regente de Castilla, llora de miedo, de rabia y de impotencia al verse superada por los acontecimientos.

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