Casus belli

La vida matrimonial se ha convertido en una batalla campal. Ella desenchufa su ordenador portátil antes de que la carga esté terminada; él, en respuesta, distribuye estratégicamente mucosidades bajo la mesa del comedor. Las escaramuzas se suceden en una escalada incontrolable que termina ante el mostrador de denuncias de la comisaría. La mujer lleva un jarrón de porcelana incrustado en el colédoco; la válvula pilórica del hombre se ha desintegrado tras la ingesta del extraño cocido del almuerzo.

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