Culto al cuerpo

Él prefería devorar carne roja y sangrante que cazaba con sus propias manos y engullía a grandes y ansiosos bocados. Ella, en cambio, disfrutaba con la suavidad aterciopelada de las aves apresadas en una red trenzada con delicadeza. Ese día aciago comieron fruta porque una vocecita en su interior les hablaba de la necesidad de dar variedad a la dieta. La colesterolemia, sobre todo en el caso de Adán, puede ser una asesina silenciosa. Además se estaban poniendo algo fondones.

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