Principios y finales

Hace unos años lo que me gustaban eran los finales: “dejónos harto consuelo su memoria”, por ejemplo, o “a las aladas rosas del almendro de nata te requiero, que tenemos que hablar de muchas cosas, compañero del alma, compañero”, pongamos por caso.

Últimamente, en cambio, lo que me apasionan son los principios: “Yo tenía una granja en África” o “Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento…”, por poner sólo dos ejemplos.

No sé si tendrá que ver con el hecho de que uno se hace mayor y empieza a preferir las promesas a las realidades acabadas.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s