Séptimo día: detalles

El Sábado Santo es la jornada más tranquila: pocas cofradías en las calles, no demasiado público, escasas bullas, muchas calles del centro abiertas a nuestra disposición para transitar sin tener que pedir permiso a unos y otros. Auténticas novedades después de la locura colectiva de los días anteriores.

Muchas personas optan por el descanso en esta tarde, en un intento irreverente de imitar al mismo Dios, que después de tanto trabajar en la creación de este nuestro mundo decidió dar de mano en la séptima jornada. No obstante, quien se decida a no salir a la calle se perderá un buen número de detalles que verdaderamente merecen la pena. El ojo debe estar en un día como hoy más atento si cabe para ver lo que a primera vista no se hace evidente, ciertas conjunciones, similitudes imposibles, pequeñas sorpresas, curiosos contrastes, elementos que no terminan de encajar.

Estaba aún muy cerca el mediodía cuando descubrí que algo no cuadraba en una escena tantas veces repetida: un paso al fondo, el guardia civil de tricornio, los acólitos que cargan el incienso que inunda la escena y unas gafas que nos dicen que estamos en el año 2010. Tradición y modernidad, pues.

Más cerca del paso, un nuevo detalle que sirve para anclar el tiempo: es primavera. Las flores brotan milagrosamente en lugares imposibles, entre el asfalto, en los prados, en cualquier parterre, en las canastillas de los pasos de Cristo.

Y es Semana Santa. Un saetero se encarga de recordar a pie de calle que el sonido es protagonista fundamental en estos días, bien sea en forma de banda de música, de rachear de costaleros, de silencio, de voz o de tintineo metálico.

En las cofradías del Sábado se impone el tremendismo de cristos muertos y vírgenes desconsoladas en su dolor. Sin embargo, entre tanto sufrimiento es fácil encontrar actitudes que contrarrestan la tristeza inherente a la tarde. Un nazareno de rigurosa indumentaria y junto a él una niña que juguetea. No todo es dolor en un día como hoy.

Pero lo mortuorio se impone en los detalles: angelotes, serpiente y calavera adornan una de las cruces de guía que abren los cortejos del Sábado Santo.

Y como colofón, un pie de Cristo que descansa sobre un cráneo. Detalles del penúltimo día de la Semana Santa.

Tras el Sábado Santo sólo restará una jornada. En las últimas horas de la madrugada la Hermandad de la Resurrección sacará a la calle un Cristo que abandona su sepultura y una Virgen sin lágrimas. Sin solución de continuidad, a media tarde, en la Plaza de la Maestranza se abrirá la puerta para que una procesión profana de trajes de luces y capotes de color carmesí. Pero eso ya es otra historia que aún está por venir. Mientras tanto, si todavía quedan fuerzas y ganas, os dejo el enlace a algunas fotografías que he ido tomando de la Semana Santa.

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