El Grupo del 27: Emilio Prados

Ayer recordaba Felipe el aniversario de la reunión de poetas en el Ateneo de Sevilla del año 1927. Muchos de nosotros tenemos grabada la imagen de diez personajes -jóvenes y no tanto- en torno a una mesa, comedidos, con caras de circunstancias, cabizbajos, en algún caso. Fue el acto que acabó dando nombre al más impresionante grupo de poetas que ha dado España.
Pero en esa fotografía no estaban todos. Entre otros, faltaba un muchacho malagueño, enfermizo, tímido y retraído, según cuentan: Emilio Prados. Sin él, el 27 hubiese sido otra cosa, porque probablemente Litoral no se hubiera convertido en una de las revistas catalizadoras del grupo. Siempre me ha parecido una tremenda injusticia que el pobre Emilio no estuviese en Sevilla, que no saliese en la foto, como tampoco apareció en ella el otro baluarte de la revista, Manuel Altolaguirre. De hecho, creo que sería un buen desagravio que un diseñador avezado añadiese, aunque fuese en una esquinita del encuadre, los rostros de los dos poetas que tanto se desvelaron por el grupo y por sus obras.
Y como yo no manejo con solvencia Photoshop, he de limitarme a publicar unos poemas de Prados en el día en que se conmemora la reunión sevillana en la que no participó.
De sus primeras obras, el poema “Alba rápida” siempre me ha entusiasmado por la sucesión de exclamaciones que elevan la intensidad del texto hasta el mismísimo último verso en que todo se detiene: ha amanecido.

¡Pronto, deprisa, mi reino,
que se me escapa, que huye,
que se me va por las fuentes!
¡Qué luces, qué cuchilladas
sobre sus torres enciende!
Los brazos de mi corona,
¡qué ramas al cielo tienden!
¡Qué silencios tumba el alma!
¡Qué puertas cruza la Muerte!
¡Pronto, que el reino se escapa!
¡Qué se derrumban mis sienes!
¡Qué remolino en mis ojos!
¡Qué galopar en mi frente!
¡Qué caballos de blancura
mi sangre en el cielo vierte!
Ya van por el viento, suben,
saltan por la luz, se pierden
sobre las aguas…
                     Ya vuelven
redondos, limpios, desnudos…
¡Qué primavera de nieve!
Sujetadme el cuerpo, ¡pronto!,
¡que se me va!, ¡que se pierde
su reino entre mis caballos!,
¡que lo arrastran! , ¡que lo hieren!
¡que lo hacen pedazos, vivo,
bajo sus cascos celestes !
¡Pronto, que el reino se acaba!
¡Ya se le tronchan las fuentes!
¡Ay, limpias yeguas del aire!
¡Ay, banderas de mi frente!
¡Qué galopar en mis ojos!
Ligero, el mundo amanece…

En la década de los 30, el verso de Prados cambia y se tiñe de sonidos negros. El contacto con el Surrealismo, la situación política, la amistad con unos Alberti y Aleixandre volcados hacia la poesía impura, toda su realidad acaba llevándole cerca del abismo:

Me asomé, lejos, a un abismo…
(Sobre el espejo que perdí he nacido.)
Clavé mis manos en mis ojos…
(Manando estoy en mí desde mi rostro.)
Tiré mi cuerpo, hueco, al aire…
(Abren su voz los ojos de mi sangre.)
Rodé en el llanto de una herida…
(Nazco en la misma luz que me ilumina.)
Se coaguló mi llanto en sombra…
Carne es la luz y el nácar de mi boca.)
Dentro de mí se hundió mi lengua…
(Siembro en mi cielo el cuerpo de una estrella.)
Se pudrió el tiempo en que habitaba…
(Brota en mi espejo un cielo de dos caras.)
Huyó mi cuerpo por mi cuerpo…
(Bebo en el agua limpia de mi espejo.)
¡A mi existencia uno mi vida!
(Espejo sin cristal es mi alegría.)

Después vendrá la Guerra Civil, el fracaso de las esperanzas y el exilio. Poco después de llegar a Veracruz, Emilio Prados compone uno de los más impresionantes poemas sobre los paraísos perdidos.

Cuando era primavera en España:
frente al mar, los espejos
rompían sus barandillas
y el jazmín agrandaba
su diminuta estrella,
hasta cumplir el límite
de su aroma en la noche.

Cuando era primavera.

Cuando era primavera en España:
junto a la orilla de los ríos,
las grandes mariposas de la luna
fecundaban los cuerpos desnudos
de las muchachas
y los nardos crecían silencios
dentro del corazón
hasta taparnos la garganta.
Cuando era primavera.

Cuando era primavera en España:
todas las playas convergían en un anillo
y el mar sonaba entonces,
como el ojo de un pez sobre la arena,
frente a un cielo más limpio
que la paz de una nave, sin viento, en su pupila.
Cuando era primavera.

Cuando era primavera en España:
los olivos temblaban
adormecidos bajo la sangre azul del día,
mientras que el sol rodaba
desde la piel tan limpia de los toros,
al terrón en barbecho
recién movido por la lengua caliente de la azada
Cuando era primavera.

Cuando era primavera en España:
los cerezos en flor
se clavaban de un golpe contra el sueño
y los labios crecían
como la espuma en celo de una aurora,
hasta dejarse nuestro cuerpo a su espalda,
igual que el agua humilde
de un arroyo que empieza.
Cuando era primavera.

Cuando era primavera en España:
todos los hombres olvidaban su muerte
y se tendían confiados, juntos, sobre la tierra
hasta olvidarse el tiempo
y el corazón tan débil por el que ardían.
Cuando era primavera.

Cuando era primavera en España:
yo buscaba en el cielo.
yo buscaba
las huellas tan antiguas
de mis primeras lágrimas
y todas las estrellas levantaban mi cuerpo
siempre tendido en una misma arena,
al igual que el perfume, tan lento,
nocturno, de las magnolias.
Cuando era primavera.

Pero, ¡ay!, tan sólo
cuando era primavera en España.
Solamente en España,
antes, cuando era primavera.

Prados acaba adaptándose al que será su nuevo país, México, y con esa adaptación crece como poeta. Sin embargo, pese a que su verso se hace más íntimo, cerrado y hasta cierto punto hermético, de vez en cuando el olor de lo perdido se le aparece en forma de palabra o de almoraduj:

Tan chico el almoraduj
y… ¡cómo huele!
Tan chico.
De noche, bajo el lucero,
tan chico el almoraduj,
y ¡cómo huele!
Y cuando en la tarde llueve,
¡cómo huele !
Y cuando levanta el sol,
tan chico el almoraduj,
¡cómo huele !
Y ahora que del sueño vivo,
¡cómo huele,
tan chico, el almoraduj!
¡Cómo huele!…
Tan chico.

Más poemas en A media voz.

Anuncios

Un comentario en “El Grupo del 27: Emilio Prados

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s