La culpa, de Marco Aurelio

Marco Aurelio
Marco Aurelio

Fue Marco Aurelio un personaje curioso: emperador poderoso, filósofo estoico, vencedor de sármatas, partos y demás pueblos belicosos de allende los limes. Y también culpable.

No le culpo de crueldades propias del gobierno del Imperio, ni de haber masacrado a los cristianos en Lyon, ni de que sus legiones llevasen la peste a Italia y diezmasen la población, ni siquiera del engendramiento de Cómodo, pues este hijo suyo nos ha permitido, siglos después, asistir a feroces y épicos combates sobre la arena del Coliseo romano.

Le culpo por ser el sustento intelectual de quienes atacan con fiereza la enseñanza pública.

– Me dejas muerta, bloguero.

Pues sí, Comentarista Implícito, sí. En el Libro I de sus Meditaciones, Marco Aurelio nos ha dejado una relación de agradecimientos a sus antepasados familiares e intelectuales. Al referirse a su abuelo materno, Catilio Severo, dice lo siguiente:

De mi bisabuelo: el no haber frecuentado las escuelas públicas y haberme servido de buenos maestros en casa, y el haber comprendido que, para tales fines, es preciso gastar con largueza.

Después de leer estas palabras no me sorprende que, llevados por un deseo de imitación del emperador estoico, muchas personas cada año hagan lo necesario para que sus retoños (y retoñas) escapen de la perniciosa enseñanza pública. Es comprensible el deseo de que tus descendientes compartan la bonhomía, el aprendizaje de la virtus, el respeto a la propia singularidad, la huida de los excesos, el valor de la humanidad. Ya se sabe que la excelencia reside en la ligereza de equipaje y, por tanto, mientras más se aligere el bolsillo más cerca se estará de ella. Sí, definitivamente, Marco Aurelio es el inductor intelectual, el soporte filosófico de quienes defienden lo privado por encima de lo público; gentes estas conocedoras de la obra del romano, seguidoras de sus principios.

– Pues yo me sigo quedando muertaaaaaa.

Bueno, tampoco te alteres mucho, mi Comentarista Implícito, que igual he exagerado un poco con la descontextualización.

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Un comentario en “La culpa, de Marco Aurelio

  1. Bueno, en tal caso, también podemos achacarle el gastar con largueza de la cosa pública cuando se pone a decretar la solución de la enseñanza dándole a cada niño de quinto un portátil (y otras macro-soluciones políticas, do debería primar lo técnico).

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