Un poema es una ciudad

Casi toda mi vida he intentado huir del sevillanismo, pero con estos cuarenta y demasiados años que me alumbran ya no puedo luchar más contra mi naturaleza. Nací en esta ciudad, en ella he vivido, a ella maldigo y de ella disfruto. El folklorismo barato de túnicas nazarenas y mujeres aflamencadas me horroriza y me atrae a la vez, quizás por una simple cuestión estacional. Se me antoja Sevilla compleja y completa, como todas las ciudades, supongo. Purista y rompedora, conservadora y progresista, incoherente, viva, predecible y misteriosa cuando quiere, literaria.

A Sevilla -a mi relación con ella- quiero dedicar una sección de esta bitácora. No puedo imaginar lo que dará de sí. Es probable que malviva con algunas entradas desperdigadas en el tiempo, pero también me gustaría pensar que me servirá para escribir sobre cuestiones que llevo años pensando abordar y que la desidia, la vergüenza y las urgencias han obligado a postergar. No puedo ni debo prometer nada, porque al fin y al cabo esto es un blog, se hace en presente y no soporta bien los proyectos. Ya veremos.

La primera entrada de la sección quiero que vaya acompañada de un poema de Charles Bukowski que hoy pienso que responde a mis intenciones, pero que -aviso- puede no guardar relación con el devenir futuro, si es que lo hay.

Un Poema es una Ciudad

Un poema es una ciudad llena de calles y cloacas,
llena de santos, héroes, pordioseros, locos,
llena de banalidad y embriaguez,
llena de lluvia y truenos y periodos
de ahogo, un poema es una ciudad en guerra,
un poema es una ciudad preguntando por qué a un reloj,
un poema es una ciudad ardiendo,
un poema es una ciudad bajo las armas
sus barberías llenas de borrachos cínicos,
un poema es una ciudad donde Dios cabalga desnudo
por las calles como Lady Godiva,
donde los perros ladran en la noche y persiguen
la bandera; un poema es una ciudad de poetas,
muchos de ellos muy similares
y envidiosos y amargados…
un poema es esta ciudad ahora,
a 50 millas de ninguna parte
a las 9:09 de la mañana,
el sabor a licor y cigarrillos,
sin policía, sin amantes, caminando en las calles,
este poema, esta ciudad, cerrando sus puertas,
fortificada, casi vacía,
enlutada sin lágrimas, envejecida sin pena,
las montañas rocosas,
el océano como una llama de lavanda,
una luna carente de grandeza,
una leve música de ventanas rotas…

Un poema es una ciudad, un poema es una nación,
un poema es el mundo…
Y ahora pongo esto bajo el cristal
para el loco escrutinio del editor
y la noche está en cualquier lado
y lánguidas damas grises se alinean
el perro sigue al perro al estuario
las trompetas anuncian los patíbulos
mientras los hombrecillos deliran sobre cosas
que no pueden hacer.

Traducción de Guillermo Vega Zaragoza.
Fuente: Sergi Puertas: La página de Charles Bukowski.

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2 comentarios en “Un poema es una ciudad

  1. Ciudad como símbolo, ¡qué potencia retórica! Todavía me recuerdo escribiendo unos versos juveniles que juraré no haber escrito nunca. La ciudad de uno, gozo y/o pesadilla… Afortunadamente, no tengo la menor intención de ofender a las musas con versos sobre el tema, pero leeré con atención, si sigue por ese camino, cuanto escriba.

  2. Bueno, no espere gran cosa de la sección. Tan sólo unos apuntes. Más me atraería conocer esos versillos juveniles de los que habla. Curiosidad malsana.

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