Sostiene Muñoz…

Pereira es un periodista que se da de bruces con la realidad portuguesa de 1938. En el diálogo con su amigo Silva expone sus dudas sobre la profesión. Uno lee esto y después se sienta ante la televisión para encontrarse con un montón de supuestos periodistas que habitan en la puerta de famosos y famosillos, reporteros de tres al cuarto a los que no se les cae de la boca palabras como información, ética, trabajo, respeto a las fuentes, derecho a saber, etcétera. Esta noche se anuncia la entrevista definitiva a Julián Muñoz. Alto periodismo, sin duda, casi igual que el de Pereira. Claro que ahora no hay guerra ni problemas sociales ni nada que justifique el periodismo de investigación. Ahora el gran problema es el mundo del famoseo, si a la madre de uno la echan de la casa, si tal se acuesta con la hermana de cual, si me autosecuestro para ganar cuatro o cinco minutos de atención. Pereira, sin lugar a dudas, tendría claro en estos tiempos que su función en el mundo habría de ser la de asistir a debates vociferantes con profusión de venas hinchadas en los cuellos o seguir de cerca al hijo de alguna folklórica venida a menos para comprobar de primera mano si toca el culo de la muchacha que lo acompaña. Pereira sería, quizás por la experiencia atesorada, moderador de algún reality o experto en casas reales austrohúngaras o analista de pasarela textil, y vestiría corbatas imposibles, haría alardes humorísticos sobre asuntos sin puñetera gracia o, es probable, sería entrevistador de guardia en temas serios, como las relaciones afectivas entre un torero y la hija de don Juan Alba, esa que dicen que quiere meterse a monja. Pereira sería algo así, y Tabucchi no habría escrito su declaración, y yo no estaría escribiendo esta entrada, y todos estaríamos esperando con entusiasmo la revelación de los misterios económicos y de alcoba que el tal Julián Muñoz hará esta noche, en prime time, a eso de las diez. No se lo pierdan. El periodismo de investigación, la sensación informativa se cuela en sus hogares a través de la tele. Y gratis, sin codificar ni nada.

¿Qué es todo esto?, preguntó Silva. Pues todo esto, dijo Pereira, lo que está sucediendo en Europa. Oh, no te preocupes, replicó Silva, aquí no estamos en Europa, estamos en Portugal. Pereira sostiene que insistió: Sí, añadió, pero tú lees los periódicos y escuchas la radio, sabes bien lo que está pasando en Alemania y en Italia, son unos fanáticos, quieren ahogar el mundo a sangre y fuego. No te preocupes, respondió Silva, están lejos. De acuerdo, continuó Pereira, pero España no está tan lejos, está a dos pasos, y tú ya sabes lo que está pasando en España, es una carnicería, y sin embargo había un gobierno constitucional, todo por culpa de un general mojigato. España también está lejos, dijo Silva, aquí estamos en Portugal. Será así, dijo Pereira, pero aquí tampoco van bien las cosas, la policía campa por sus respetos, mata a la gente, hay registros, censuras, éste es un estado autoritario, la gente no cuenta para nada, la opinión pública no cuenta para nada. Silva le miró y dejó el tenedor. Escúchame con atención, Pereira, dijo Silva, ¿tú crees en la opinión pública?, pues bien, la opinión pública es un truco que han inventado los anglosajones, los ingleses y los americanos, son ellos los que nos están llenando de mierda, perdona la expresión, con esa idea de la opinión pública, nosotros no hemos tenido nunca su sistema político, no tenemos sus tradiciones, no sabemos qué son los trade unions, nosotros somos gente del Sur, Pereira, y obedecemos a quien grita más, a quien manda. Nosotros no somos gente del Sur, objetó Pereira, tenemos sangre celta. Pero vivimos en el Sur, dijo Silva, el clima no favorece nuestras ideas políticas. […] Yo enseño literatura y de literatura entiendo bastante, estoy haciendo una edición crítica de nuestros trovadores, las canciones de amigo, no sé si te acuerdas de cuando la universidad, pues bien, los jóvenes partían para la guerra y las mujeres se quedaban en casa llorando, y los trovadores recogían sus lamentos, mandaba el rey, ¿comprendes?, mandaba el jefe, y nosotros siempre hemos tenido necesidad de un jefe, todavía hoy necesitamos un jefe. Pero yo soy un periodista, replicó Pereira. ¿Y qué?, dijo Silva. Que tengo que ser libre, dijo Pereira, e informar a la gente de manera correcta.
Antonio Tabucchi, Sostiene Pereira, Círculo de Lectores.

Tags Technorati: , , , ,

Anuncios

Un comentario en “Sostiene Muñoz…

  1. Sigo habitualmente tu blog, desde antes de dedicarme a la enseñanza. Y consulto tus materiales, tan valiosos. Soy profesora de lengua, aún con poca experiencia. Este año me enfrento a tener que explicar el comentario de textos en primero de bachiller. Sobre todo, he de dar textos líricos. Y me parece realmente difícil de enseñar. Me gustaría tener alguna referencia. Gracias.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s