Eurovisión 2008: crónica culpable

No sé si tendrá algo que ver, pero el hecho de que hoy, día siguiente al Festival de Eurovisión, se celebre el Día del Orgullo Friki creo que explica que el frikismo se haya disparado en esta edición del Certamen: Dustin, el irlandés, nuestro Chikilicuatre, las mujeres barbudas de Francia, el ángel y el demonio de Azerbaijan o el coro de novias de Bosnia Herzegovina, entre otros. La enorme cantidad de interpretaciones paródicas y juguetonas me encantó y nos hizo pasar una noche divertidísima. De vez en cuando me remordía la conciencia, sobre todo cuando entraba en escena algún intérprete que parecía tomarse esto más en serio, más como antes y no como ahora es; pero duraba poco, porque al momento un nuevo espectáculo lavaba la conciencia y las risas, los comentarios y los tarareos se imponían, sumiendo en el más triste olvido a quienes por unos minutos nos habían hecho pensar que asistíamos a un espectáculo eminentemente musical.

Desde mi punto de vista, en la final de este año se ha advertido claramente que las televisiones participantes se han decantado por tres opciones diferentes, aunque en algunos casos con guiños que han funcionado a modo de pasarelas entre opciones, que es lo que nos ofreció el país ganador, Rusia, con un intérprete guapetón y musculoso acompañado de un patinador sobre hielo y un violinista que empuñaba un Stradivarius. Me explico. Algunos países han optado por el frikismo despiadado y la parodia desenfadada, como ya hemos comentado más arriba. Otros, en cambio han preferido seguir fieles a la tradición del festival enviando un intérprete convencional que, en su mayoría, han fracasado, como ha sucedido con Portugal o Reino Unido. Una tercera alternativa es la tomada por aquellos países que han preferido enviar un cantante bien parecido y con buenas piernas que, en algunos casos, hasta cantaba medianamente bien. Esta última tendencia ha sido la elegida por Ucranía y, sobre todo, Grecia, con una Kalomoira bajita, aunque de cintura viva que invitaba a perderse durante un tiempo en una Secreta combinación que a punto estuvo de llevarla al triunfo.

En fin, así es como yo vi el Festival de Eurovisión 2008 y, como me sucede siempre, mi tema preferido quedó mal. Porque, he de reconocerlo, yo no iba anoche con España, sino con Letonia y sus Wolves of the Sea, una canción entre friki, plagio de Piratas del Caribe y desparrame. Mi preferida.

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2 comentarios en “Eurovisión 2008: crónica culpable

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