Una oportunidad perdida

No puedo negar que desde hace ya algún tiempo me enfrento a una pequeña crisis de fe en las TIC que se manifiesta, entre otras cosas, en la escasez de entradas en este blog. El caso es que no puedo dejar de pensar en que esto de la Red de redes se nos ha ido definitivamente de las manos y lo que fue una gran promesa se ha conertido en un espacio invadido por enemigos a los que es prácticamente imposible, no ya vencer o reconducir, sino ni siquiera enfrentarse.

La Red se ha multiplicado, democratizado, ha dado entrada a gentes variopintas con intereses variopintos. Eso es bueno, desde luego, ya que ha ampliado los contenidos hasta convertir Internet -al menos para mí- en una fuente de documentación insustituible y en un lugar para la interacción. Pero con los nuevos habitantes del ciberespacio también han llegado la publicidad desmedida, el comercio, la baja calidad, la repetición, la falta de ideas y el papanatismo.

Ya sé que nada de lo que he escrito hasta este momento es nuevo, que repito lo que lleva tiempo escribiendo un sector de la blogosfera al que se ha tachado de elitista. Sin embargo, una serie de lecturas y acontecimientos de los últimos días me ha hecho volver a la cuestión. La primera llamada de atención la encontré en Sólo otro blog infame en donde Hugo, su autor, comentaba cómo había conseguido que cerrasen su cuenta Flickr. Tras la lectura de la entrada me dio por pensar en qué triste es lo que ha sucedido con esta herramienta web en la que multitud de personas cuelgan sus fotografías para sentirse dentro de una comunidad de intereses que, a la postre, puede estar completamente vacía de significado, dada la costumbre extendida de comentar por comentar o, en el peor de los casos, comentar para que me comenten, para que me visiten, para ser alguien y ganar esos quince minutos de fama por los que al parecer somos capaces de casi cualquier cosa. Me anticipo a vuestras opinones y admito que hay grupos en Flickr que funcionan espléndidamente, pero creo que no se puede negar la existencia de esa búsqueda casi enfermiza de la reciprocidad.

La segunda llamada de atención me la encuentro en Iguales en las Tres Mil, donde aparece publicada una entrada-denuncia sobre el maltrato de nuestro idioma que ha levantado un río de comentarios tanto en el blog como en Menéame. Y, claro, me da por conectar dicha nota manuscrita con lo que nuestra lengua está sufriendo a causa de la mensajería instantánea y su extensión al mundo de la web y los blogs. Uno se harta de decir que los blogs son una estupenda herramienta para desarrollar la escritura y, en cuanto se da la espalda, aquellos a quienes se les dice dedican su tiempo a mantener blogs con ortografías delirantes, combinaciones de colores hirientes y fotografías de las que mejor no hablar. La sensación es la de estar clamando en el desierto.

La tercera llamada de atención la recibí ayer mismo. Google se puso en contacto conmigo para informarme de que este blog sería retirado durante un mes del buscador, ya que habían detectado un texto oculto en el mismo que chocaba con su política de contenidos. Me puse a investigar y encuentro que alguien o algo había entrado en mi alojamiento y sembrado el index del blog de enlaces a páginas pornográficas. Si a esta intrusión le sumamos el hecho de que a diario debo eliminar unos cincuenta comentarios automatizados comprenderán que esté hasta las mismísimas narices del blog, de Internet y de la estulticia de la gente que no me deja en paz. Hace cinco años abrí esta bitácora para escribir sobre mis intereses y de un tiempo a esta parte me dedico, casi exclusivamente, a mantener un cierto decoro en la misma. Por ese motivo, creo que acabaré tomando la decisión de cerrar los comentarios, aunque siempre he tenido la idea de que un blog sin comentarios no es un blog.

El caso es que no puedo dejar de pensar en lo que pudo haber sido Internet y en lo que ahora es. Sé que es un planteamiento nostálgico-conservador-elitista, pero los que ya llevamos algunos años en esto de la web conocimos una Internet sin excesos publicitarios, en la que primaban los contenidos, la corrección y la colaboración. Ahora sigue existiendo, pero hay que buscarla y, a veces, la pereza y el hastío me llevan a no encender la máquina de los truenos para no tener que bregar con ventanitas de todo tipo, patadas idiomáticas, vacuidades, agresiones, publicidad implícita, violencia, imbecilidad.

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5 comentarios en “Una oportunidad perdida

  1. He llegado a tu blog a través de Voces Griegas. Me parece muy interesante y lo enlazo a Litterae. Los comentarios deben aparecer, en mi opinión, en un blog. Yo los he tenido que moderar, pues en ocasiones encontrabas historias raras. Quizá el asunto radique en seleccionar más dónde entramos, aunque a veces es difícil escapar de la marabunta.

  2. Tu desencanto me recuerda otro. Cuando se anunciaron las cadenas privadas de televisión, los ilusos creímos que era el momento de hacer una televisión de calidad, pero ¿en qué se ha convertido? En lo mismo que tú lamentas de Internet, en un escaparate de publicidad, de tertulias infames y series tediosas.

    Te entiendo.

  3. El mundo es así, qué vamos a hacerle. El acceso generalizado conlleva todo lo que tú cuentas, mis propios hijos, sobre todo el pequeño, mantienen horribles fotologs llenos de narcisismo adolescente y escritos no con faltas, sino con la antiortografía; no tengo que ir muy lejos. Pero Internet será un poco peor si pioneros como tú se desaniman. Igual que en el mundo encontramos nuestro rincón, en Internet buscamos nuestro nicho (ecológico, no funerario). Espero seguirte leyendo… cuando te apetezca escribir.

  4. Amarga y necesaria tu reflexión. Leí el comentario
    que le dejaste a Nieves y entiendo perfectamente tu postura. No imaginé que el post que saquée en “Iguales en las Tres Mil” acerca de la “notita” generase tanto revuelo. Me esperaba lo peor cuando “menearon” el post y ya me veía borrando montones de comentarios improcedentes y estúpidos de gente que sólo sabe “ladrar” palabras e ideas. Al final , por lo menos en el blog (en menéame ya es otra cosa, como has comprobado) los comentarios y el tono han sido comedidos, unos mas interesantes que otros, sobre todo algunos de los últimos que se aproximan un poco a la raíz del problema o al menos, sobre lo que a mí me interesaba llamar la atención.
    Lo dicho, una reflexión necesaria y valiente. Para pensar y repensar muchas veces el sentido y el futuro de este gigantesco escaparate digital que es Internet.
    Un cordial saludo.
    Manuel.

  5. Hola,

    Estoy suscrito a tu blog,y es la primera vez que te dejo un comentario.

    La verdad comparto tu opinión con respecto al uso del español en internet. Es deplorable ver como se destroza un idioma tan rico, tan vasto, con tal de minimizar el texto a ser enviado.

    Entiendo que el panorama actual no es muy alentador que digamos, pero la razón de este comentario es darte unas pequeñas palabras de aliento en esta batalla por crear contenido de calidad.

    Son pocos los sitios que invitan a la reflexión, a la diversión inteligente o a hacer el tiempo que estamos de paso por aquí, mas llevadero. Tu blog es uno de ellos. No desfallezcas.

    Un cordial saludo desde Canadá

    Arturo Revilla

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