Tengo dos preguntas para usted

No sé si será algo común, pero a medida que pasan los años me parece que sé menos y los que me rodean más.

Ayer, en la reunión anual sobre las Pruebas de Acceso a la Universidad volví a sentir lo mismo. El asunto que desencadenó la sensación fue el interesante modelo de Prueba de Acceso de Lengua con que desde hace ya demasiado tiempo tenemos que enfrentarnos el alumnado de 2º de Bachillerato y el profesorado que tiene la ¿suerte? de impartir el nivel. Ya sé que hemos hablado muchísimas veces sobre la cuestión, sin embargo cada año mi indignación se renueva por estas fechas. Estoy convencido de que esta indignación cíclica no se debe a la Prueba en sí, sino a la dramática pérdida de conocimientos lingüísticos que padezco y que me hace dudar, óiganme bien, sobre el concepto mismo de la expresión “comentario crítico”. ¿Qué narices es eso? Yo no lo sé. Es posible que sea capaz de redactarlos, pero, desde luego, soy un negado para la transmisión del concepto a mis alumnos.

El problema lo tenía más o menos controlado -dentro de la gravedad- hasta ayer mismo, día en que choqué con algunos compañeros de mi quinta que parecían tener clarísimo lo que es y lo que no es. Hoy estoy hundido, así que no tendré más remedio que emplear unas horas en reciclarme -¡Gracias, Alfonso Sancho!- para recuperar la poca autoestima que me queda. Así y todo, presiento que no llegaré a buen puerto, ya que el principal problema con que me encuentro es con el hecho de no comprender, por más que lo intente, el desajuste bestial entre lo que la Prueba de marras pide y los contenidos curriculares de la asignatura de Lengua y Literatura Española. Ese desajuste es el que me obliga a pedir a mis alumnos que muestren en sus comentarios algo más, que demuestren que conocen aquellos aspectos de la materia relacionados con el texto. Lo hago por ellos, de verdad, para que vean que los contenidos lingüísticos y literarios que tanto trabajo les cuesta asimilar son útiles también en el examen de Selectividad, ya que si de mi interés se tratase podría dedicar el curso completo a leer textos periodísticos de opinión para que se ejerciten en la madurez sin fundamento que la Prueba parece solicitar (¡Uf, igual me estoy pasando!):

– Niño, sé maduro, que si no no podrás ir a la Universidad.

– Maestro, ¿eso de ser maduro qué es?

– Anda, calla, calla y no me líes. Céntrate en el texto y escribe con argumentos válidos tu valoración personal e intransferible de las ideas que Alberti expone en “Se equivocó la paloma“.

– ¿…?

Y, ahora, vienen las preguntas:

  • ¿Sería tan irracional que la Selectividad de Lengua preguntase sobre los contenidos del curso al igual que sucede en el resto de las asignaturas?
  • ¿Alguien podría ponerse en el lugar de un estudiante de 17 años de 2º de Bachillerato y confeccionar el resumen, tema, organización de ideas y comentario crítico de “Se equivocó la paloma“, por ejemplo?
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2 comentarios en “Tengo dos preguntas para usted

  1. Le aseguro que los dos representantes de Sevilla en la ponencia son incapaces. El “comentario crítico” serviría, como en otros tiempos, para textos expositivos o argumentativos no literarios(eso si lo que se pidiera fuese coherente con las competencias que el sistema educativo nos permite conseguir de unos alumnos que han pasado por este Bachillerato y aquella ESO). Aplicarlo al texto literario, cuya esencia es no decir lo que aparentemente dice de forma literal es un disparate como para encarcelar a los que hicieron el texto legal que obliga a ello y retirarles el título académico y el administrativo a los colaboracionistas que han participado en la continuación de ese disparate. Además, Lengua y Literatura tiene el dudoso honor de ser una de las escasas pruebas de Selectividad que no concreta los criterios de corrección de la prueba específica de cada examen, sino que deja las vaguedades del texto legal como único criterio. Ni que decir tiene que, a pesar de que la contrapartida es dar más clases en ESO (con el riesgo de cargar con cursos conflictivos, jamás pido segundos de Bachillerato en los repartos de asignatura, para gozo de mis compañeros.

  2. No entiendo bien cuál es el problema:
    El resumen de “Se equivocó la paloma” es muy sencillo. Así más o menos se lo improviso yo a mis alumnos en clase:
    “Una paloma con escaso sentido de la orientación comete continuas equivocaciones, confundiendo tanto los puntos cardinales como elementos naturales y hasta elementos de la vestimenta de una muchacha, que finalmente -la muchacha, presa de un síndrome de raigambre zoofílica, sin duda- acaba durmiendo en una rama, mientras que la paloma protagonista duerme en la playa, tan hippie ella como su iconografía lo demuestra”

    Si es que nos quejamos de vicio.

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