Soy un friki… de Cien años de soledad

macond4La íltima vez que me asomé a este blog fue para escribir sobre el Día del Orgullo Friki. Al final de la entrada sugería que mi frikismo era algo diferente al que se puede encontrar por los vericuetos de la Red, porque lo mío no es el rol ni la última chorradita tecnológica ni la ciencia ficción en toda su amplitud. Después de escribir aquello, no sé muy bien por qué, tomé de uno mis estantes la edición conmemorativa de la novela de García Márquez y leí y leí; y mientras leía, disfrutaba casi palabra por palabra, viajando por cada uno de los círculos que articulan la Ciudad de los Espejos: Úrsula, Pilar Ternera, Fernanda del Carpio, el coronel… Mi sangre ha ardido de sentimiento épico con la tragedia liberal, de indignación con la matanza silenciada de la estación de Macondo y de deseo por Meme o Rebeca o Amaranta o Amaranta Úrsula. Cuando acabé el libro, con los vellos erizados como siempre me sucede a partir de la última de los Buendía, y el destino y el pasado de la familia se hace evidente a Aureliano Babilonia y a mí mismo, pensé que si soy un friki de algo, sin lugar a dudas lo soy de Cien años de soledad y de los relatos que preparan su llegada y culminan y amplían su sentido.

cultura pintura cerredo220 20060516Sin embargo, los frikis literarios no tenemos muchas oportunidades de hacer alarde público de nuestras rarezas. ¿Se imaginan ustedes que nos presentáramos, por ejemplo, en una conferencia sobre novela latinoamericana vestidos al estilo de Melquíades, con sombrero de anchas alas, levitón y chaleco de colores brillantes? La literatura, me parece, no está tan bien vista como para que se tolerase el ejercicio público de nuestra admiración, y la gente que nos viese así ataviados pensaría sin lugar a dudas que, definitivamente, habíamos perdido la cabeza.

En cualquier caso, a veces el frikismo aflora en pequeños detalles que pasan desapercibidos para todo aquel que no sea un iniciado. Todavía recuerdo la última vez que me impusieron la ceniza cuaresmal. Ese año, ya lejano, había descubierto Cien años de soledad y, literalmente, me había bebido la novela en un sábado frebril en el que no pude apartar la mirada de las líneas que trazaban la historia de Macondo. El miércoles siguente, en el colegio, nos imposieron la ceniza –polvo eres, en polvo te has de convertir-. Para mí, aquel rito dejó de ser religioso, convirtiéndose en una especie de ceremonia iniciática. Me sentí por unas horas uno más de los hijos del coronel Aureliano Buendía, marcado en mi frente con una cruz indeleble de ceniza. Mentiría si no reconociera la gran desilusión que mi alma de niño padeció al comprobar que la ceniza había desaparecido. Aquello, sin embargo, no me hizo desistir de mis ideas, porque pronto comencé a pensar que las cruces de los Aurelianos no siempre son visibles, sino que quedan latentes bajo la piel solamente perceptibles para otros miembros de la familia o para el enemigo invisible que un día disparará en su mismo centro y acabará con el último vestigio de la estirpe sobre la tierra.

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9 comentarios en “Soy un friki… de Cien años de soledad

  1. tu frikidad me mata me eriza
    no entiendo como te podessss frikiar con una garcha como ese libro de chorreadita sos un mamerto pero de primera!! lelo!! sos un loser que te haces el friki no cachas una bosta!! andate a friquiar boludo!

  2. Hola, quisiera saber de que autor es esa pintura que subieron con la nota “Soy un friki… de Cien años de soledad”, la del Coronel Aureliano Buendia. Desde ya muchas gracias.

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