El canon de la literatura juvenil

robinsonHace ya algún tiempo, tuve la suerte de asistir a una conferencia de Vincenç Pagès Jordà, autor entre otros de De Robinson Crusoe a Peter Pan. Un canon de literatura juvenil, libro publicado en catalán y que mucho me temo no podremos disfrutar en castellano. En su ensayo, el autor se propone compartir su relación de libros indispensables para iniciarse en la lectura.

Vicenç Pagès inició su charla con un decálogo muy personal de lo que entiende debe hacerse con la lectura. Os lo dejo a continuación, porque me parece de interés:

  1. Es preferible no leer cualquier cosa.
  2. Es preferible no elegir los libros por su mensaje.
  3. Es preferible no obligar a leer copias deslucidas de originales deslumbrantes.
  4. Es preferible no leer cualquier traducción.
  5. Es preferible no obligar a realizar trabajos.
  6. Es preferible no abusar del contexto.
  7. Es preferible no imponer interpretaciones.
  8. Es preferible no repetir lecturas.
  9. Es preferible no dejar al lector solo ante el libro.
  10. Es preferible no fiarse de las campañas publicitarias.

No suscribo en su totalidad el decálogo, pero sí reconozco que es un buen punto de partida para reflexionar sobre lo que queremos conseguir cuando recomendamos un determinado libro. Sobre todo, me interesa el primer item, ya que de él dependen algunos de los restantes y, además, justifica la necesidad de establecer un canon: ¿qué debe leerse? ¿por qué? ¿cómo debe leerse? ¿en qué momento?

Muchos de los que leéis estas líneas es posible que opinéis que no es necesario un canon, pero ¿cómo enfrentarse si no es de la mano de un guía al océano profundo de la literatura? Os dejo una cita de Iván Klima:

Estos amigos [los libros], que hemos acariciado alegremente con la mirada, se transforman en enemigos que intentan enterrarnos bajo su peso.

La necesidad de un canon-guía se me hace evidente, y más aún en el terreno de la literatura juvenil donde las editoriales nos asaltan cada año con una avalancha de nuevas obras indispensables para el desarrollo del adolescente tal y como lo queremos, aunque no sé muy bien si ese desarrollo contribuye al del gusto literario y el disfrute lector.

Otra cuestión es quién establece ese canon y qué obras deben aparecer en él. Toda propuesta de canon es ideológica, personal y cultural; y esas dimensiones convierten cada relación en discutible. No creo que sea posible la coincidencia exacta entre dos itinerarios de lectura de dos personas distintas, pero su utilidad va más allá de la aceptación de un canon determinado porque obliga, de alguna manera, a formular una selección propia.

Personalmente, me gustan los cánones honrados como el de Vincenç Pagès que lo presenta desde el principio como algo estrictamente personal, fruto de su experiencia lectora. Él propone una relación de libros que le hicieron sentir placer. Son los siguientes:

Rudyard Kipling: El libro de la selva.
E.T.A. Hoffmann: Cascanueces y el rey de los ratones.
Frances Hodgson Burnett: El jardín secreto.
Jack London: La llamada de la selva.
Mark Twain: Las aventuras de Tom Sawyer.
Lucy Maud Montgomery: Ana de las Tejas Verdes.
Alexander Pushkin: La hija del capitán.
Margaret Oliphant: La puerta abierta.
H.G. Wells: La máquina del tiempo.
Nikolai Gogol: Taras Bulba.
Henry R. Haggard: Las minas del rey Salomón.
Arthur Conan Doyle: El sabueso de los Baskerville.
Zane Grey: La herencia del desierto.
R.L. Stevenson: La isla del tesoro.
Anthony Hope: El prisionero de Zenda.
J.M. Barrie: Peter Pan.
Jules Verne: La vuelta al mundo en 80 días.
Howard Pyle: Historia del rey Arturo y sus caballeros.
Jules Verne: Viaje al centro de la tierra.
Charlotte Brönte: Jane Eyre.
Stephen Crane: La roja insignia del valor.
Mark Twain: Las aventuras de Huckelberry Finn.
Bram Stoker: Drácula.
Jane Austen: La abadía de Northanger.
Alexandre Dumas: Los tres mosqueteros.
Ivan S. Turguenev: Primer amor.
Daniel Defoe: Robinson Crusoe.
Herman Melville: Moby Dick.

Como habrán comprobado, se trata exclusivamente de novelas del siglo XIX (salvo Robinson Crusoe) y de autores no hispanos. Esta característica del canon de Pagès se apoya en dos razones de peso:

  • Se trata de obras leídas y disfrutadas ya por varias generaciones de lectores, por tanto, han demostrado de sobra su valía más allá de las campañas publicitarias.
  • Al leerse traducidas no presentan problemas lingüísticos, ya que toda traducción supone una actualización del lenguaje y el estilo.

También es significativa en la propuesta de Vicenç Pagès el orden de la relación, ya que el autor pretende con él proporcionar una secuencia de lectura adaptada a unas edades que van de los 11 o 12 años hasta los 16 o 17.

¿Compartimos este canon? Probablemente no. Sin duda en él son todos los que están, pero no están todos los que son, como sucede con cualquier listado selectivo. La utilidad de la relación reside, como ya he dicho más arriba, en convertirse en punto de partida para la reflexión y construcción de nuestros cánones personales. ¿Os atrevéis a establecer vuestro propio canon de 20 obras para incitar a la lectura? Os dejo el mío, que más que una propuesta para nuestros alumnos de hoy es memoria de aquellos libros que me hicieron amar las letras:

  • J.M. Barrie, Peter Pan.
  • Mark Twain, Las aventuras de Huckleberry Finn.
  • Herman Melville, Moby Dick.
  • R.L. Stevenson, La isla del tesoro.
  • A. Conan Doyle, El sabueso de los baskerville.
  • Julio Verne, Miguel Stroggoff.
  • Julio Verne, La vuelta al mundo en ochenta días.
  • Julio Verne, Veinte mil leguas de viaje submarino.
  • J.D. Salinger, El guardián entre el centeno.
  • Gabriel García Márquez, El coronel no tiene quien le escriba, y, por supuesto, Cien años de soledad.
  • Antonio Buero Vallejo, Historia de una escalera.
  • Miguel de Unamuno, San Manuel Bueno, mártir.
  • Henry R. Haggard, Las minas del rey Salomón.
  • Mary Shelley, Frankenstein.
  • Camilo J. Cela, La familia de Pascual Duarte.
  • Franz Kafka, La metamorfosis.
  • Miguel Hernández, Cancionero y romancero de ausencias.
  • Mario Vargas Llosa, La ciudad y los perros.
  • Ernest Hemingway, El viejo y el mar.
  • Fedor Dostoievski, Crimen y castigo.

Y como he dicho veinte, no pongo ninguno más, aunque me quedo con las ganas.

Anuncios

13 comentarios en “El canon de la literatura juvenil

  1. Podíamos discutir acerca de si ese es tu canon o el mío, pero indudablemente no es el canon de los alumnos de secundaria actuales. Algunos de los libros que citas he conseguido ‘colocarlos’ en alumnos de 4º de ESO o de Bachiller que ya parten de una experiencia lectora básica y, por tanto, están motivados para esas lecturas con un ritmo muy distinto de las narraciones actuales. Para alumnos que empiezan, jamás les recomendaría ninguno de ellos. No porque sean más tontos o más vagos que nosotros a su edad, sino porque su universo narrativo está a años luz del nuestro y no están dispuestos a sacrificar horas para una historia que se resume en quince líneas.

  2. Creo que para los adolescentes de hoy en día la mayoría de estos libros, que a mí también me encantaron, son “tochos” y no sirven para iniciarlos en la lectura. Ahora leen de manera diferente, más al estilo Internet, con vistazos rápidos, secuencias breves y más intriga y menos descripciones.

  3. Como he dicho, mi lista más que una propuesta para alumnos de hoy es memoria de los libros que disfruté y me hicieron seguir leyendo. De todas formas, algunos de esos libros “me han funcionado” correctamente en clase, aunque siempre “acompañando” a los alumnos en la lectura para no dejarlos solos. Este curso, por ejemplo, hemos leido El guardián entre el centeno y la Crónica de una muerte anunciada en clase y en casa La isla del tesoro, El sabueso de los Baskerville y la Historia de una escalera. Lo cierto es que no me han dado mal resultado. Además, voluntariamente, algunos alumnos han leido El viejo y el mar, La perla, La metamorfosis y Peter Pan. Estoy hablando de 4º de ESO. Evidentemente no todos han disfrutado con todos los libros, pero en general creo que la experiencia lectora del curso ha sido positiva y muchos siguen preguntándome por otras obras que quisieran leer en verano.
    Creo que, a veces, subestimamos a nuestro alumnado ofreciéndole lecturas demasiado simples en la creencia de que lo fácil les gustará más. A mí me gusta más retarles un poco, aunque dejándoles muy claro que hay otras obras y que una mala experiencia con un libro no quiere decir que haya que dejar de leer.

  4. Comparto varios títulos de la lista y añadiría uno muy importante en mi gusto por la lectura. La isla misteriosa, de Verne. Creo que de todas formas en la variedad de lo que leas influye mucho lo que lean los que están a tu alrededor. Si hay bestsellers en casa, los leerás, si novelas romanticas, igual…Después se consiguen otras cosas por amigos, profesores y referencias de autores. Pero lo primero que uno lee es lo que sus padres dejan en alguna esquina.
    En mi caso, antes de leerme clasicos, habia devorado Tiburón, Raices y todos los bestsellers sobre adolescentes y drogas que mis tias habían dejado olvidados en casa de mi madre.

  5. Yo creo que como ya termina el curso me entraron las ganas de evaluar la realidad de la lectura en clase…y gozosamente me encuentro que no soy la única.
    Esto es un fracaso, espero estar equivocada pero obligamos a leer cosas que a ellos no les importa nada.Ahí está la cuerda, entre lo que gusta y lo que conviene. Intenteré mantener el equilibrio.

  6. Hola soy raul gonzalez alumno del ultimo año del profesorado de lengu y literatura, y el unico aporte o comentario con respecto a este interesantearticulo es que en la sociedad actual somos pocos los lectores por gusto propio,ademas en lo que refiere a canon juvenil es algo complicado de estipular. Lo que yo ahora me pregunto es lo siguiente….. el canon es creado por preferencia de los odolscente o impuesto por los docentes?

  7. En los tiempos que estamos atravezando actualmente creo sumamente necesario volver a la lectura, pero lectura de material enrriquecedor. este pensamiento, muy personal por sierto, me nace pr el hecho de haber notado un gran empobrecimiento en la capacidad lexica de gran parte de la jubentud actual.Se necesita leer no solo par lo que esto implica sino tambien por la razon de poner en juego la mente al leer una novela y no dejar todo a la famosa caja boba(televición) Espero que mi comenterio no le moleste a nadie y si así lo fuere sorry

  8. Me parecen muy bien la mayoría de esas obras pero lo que no puedo consentir es que en una selección de literatura infantil o juvenil de esas características no aparezca “El mago de Oz” de Frank Baum. Para que refresquemos un poco la memoria sobre el inmortal cuento os invito a que os deis una vuelta por la página monográfica que le he dedicado al universo Oz.

    Ozmanía: no place like Oz

  9. Les sugiero leerles a sus alumnos. Leerles con pasión algo que ustedes disfruten. Narraciones primero, donde las imagenes sean claras y haya mucha acción para que logren alcanzar su dañada imaginación por la taravisión. Cuando las historias los atrapen déjenlos seguir solos. Primero textos cortos pero sin que la calidad desmerezca, hay tanto! Y yo creo que es mejor no leer que leer basura. Es como echar a perder el paladar con comida chatarra, el día que pruebas una comida exquisita has perdido la sensibilidad.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s