Ex Libris

Recuerdo que cuando conseguí juntar un pequeño montón de libros -a los que no me daba rubor llamar “mi biblioteca”, cosas de la edad- quise trambién hacerme con un ex libris. Desde entonces es una de mis pasiones y, aunque no he conseguido tener uno propio que me satisfaga del todo, lo tengo en tareas pendientes.

Exlibris 4

El verdadero de problema de los ex libris no es tener uno. Eso es bastante fácil porque cualquier imprenta de medio pelo te lo hace, bien con diseño propio, bien con diseños de los suyos, o bien con otro que sirva de inspiración. El verdadero problema, decía, se presenta cuando ya lo tienes en casa, miras tus libros, miras los ex libris y te das cuenta de que eres demasiado perezoso y poco sistemático para tomar cada volumen y pegarle el papelito de marras. Incluso vas más allá y comienzas a pensar en si todos tus libros merecen un ex libris. También piensas en por qué compraste tal libro o en por qué no leíste tal otro. Como consecuencia, al menos a mí me sucede así, guardas tus flamantes ex libris en un preciosa cajita de cuero repujado en la que dormirán el sueño de los justos.

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