La brecha digital en primera persona

Los tiempos cambian que es una barbaridad.

Resulta que hará unos meses me decidí por fin a jubilar mi ya venerable coche y a comprarme uno nuevo y reluciente.

– ¡Bien por ti, muchacho!

El caso es que en la tramitación de la baja del viejo automóvil hubo algún problemilla y/o descoordinación entre el concesionario y la Agencia Tributaria, por decirlo de manera suave, y Hacienda me reclama unos papeles que no tengo, ya que el coche, al final, no se dio de baja, sino que se vendió a una tercera persona.

– Ya veo que comienzan los problemas y que te encaminas hacia un laberinto de papeles poblado de minotauros administrativos.

– ¡No me interrumpas más, que pierdo el hilo, hombre!

El concesionario en cuestión ha reconocido su error en un tiempo breve contra todo pronóstico y me dice que me entrega un cheque por el importe de la cantidad deducida incorrectamente por el Plan Prever, que no es aplicable en mi caso, y que yo gestione la regularización de la situación. Más o menos correcto, podría pensarse.

El problema surge cuando me pongo en contacto con mi Delegación de la Agencia Tributaria para preguntar cómo se resuelve la situación y me dicen que desde primero de año estos casos se arreglan exclusivamente a través de Internet, que debo solicitar un certificado de usuario en su web, dirigirme a mi Delegación para que me den un numerito y volver a la web para presentar la documentación.

La cosa queda muy geek y moderna, pero tremendamente complicada, sobre todo si nos ponemos en lugar de un usuario que:

a) No disponga de Internet.

b) No haya manejado Internet en su vida.

c) Se pierda con todas estas cosas.

Alguien podrá pensar que con este nuevo sistema de gestionar el papeleo se resuelven más fácilmente los problemas, pero, sinceramente, yo pienso que los multiplica. Por supuesto se me ha ocurrido plantearle mis dudas al funcionario que amablemente me atendió por teléfono y me contestó que si no me sentía capaz de hacerlo a través de la Red que se lo encargara a una gestoría o algo así.

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Un comentario en “La brecha digital en primera persona

  1. De fruta madre. Volvemos al apasionante mundo de las gestorías: honrado negocio donde los haya e indicado para negocios que generen papeleo, pero que se supone que, en el caso del individuo normal, eran el mal generado por la pereza/deficiencia cultural y la burocracia versión hispánica.

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