Definirse desde el comienzo

Lo que tiene el estar casado con un colega es que se amplía dramáticamente la experiencia docente con los vientos que llegan de otros Centros. De esta manera uno valora las cuestiones educativas en función de su propia experiencia y de la de quien le es cercano. Eso me ha pasado a mí.

Como sabéis, el curso ha comenzado esta semana de manera regular en Secundaria.

– Pues mira, no me había dado cuenta, que ya me parecía raro que hubiera tanto adolescente suelto por el Instituto.

– Claro, claro, tú eres de los que piensa que los Institutos son unos maravillosos lugares de trabajo hasta que entran los nenes.

– Pues mismamente.

– ¡Ea!

El caso es que a mi amada esposa, como es nueva en el Centro, le encasquetaron el primer día de clases una tarjetita con su nombre, de esas que llevan las criaturas de infantil para que no se pierdan las primeras semanas entre los vericuetos de los colegios. Es una buena idea, no me digáis que no, porque así te ahorras presentarte a los compañeros nuevos y no tienes que repetir tu nombre constantemente en cada clase y cada cinco minutos.

– Maestro, ¿cómo dijo usted que se llamaba?

– Mira niño, me lo has preguntado cinco veces en lo que llevamos de clase. ¡Llámame como quieras! ¡O mejor, no me llames!

Y es que los primeros días en el aula son duros.

Como digo, la idea me parece buena, aunque quien esto suscribe no creo que fuera capaz de colgarse la tarjetita de marras por ese miedo a parecer ridículo que ha definido su vida desde la más tierna infancia. Pero es buena la idea, de verdad, me gusta. Sobre todo porque la Tarjeta Identificadora del Profesorado (en adelante TIP) era un monstruo de dos caras, un ente híbrido que reflejaba el tacto con el que sus autores se mueven entre sus compañeros y subordinados: por un lado podía leerse el nombre del docente, mientras que en el otro aparecía también el nombre del susodicho con el don o el doña, según correspondiera.

¿Qué situación? ¿Por qué opción decantarse? La elección del lado de la TIP que muestres define tu actitud ante la enseñanza. No es por eso una decisión que tomar a la ligera, así, a las primeras de cambio.

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3 comentarios en “Definirse desde el comienzo

  1. La verdad es que para los alumn@s es dificil recordar el primer día el nombre del profesor/ra pero luego te acostumbras. Y creo que algo así le pasa a los maestr@s con los alum@s. Además entiendo que si a nosotros nos cuesta recordar el nombre de unos 10 profores/as, mucho mas les cuesta a ell@s aprenderse los nuestros que superamos los 100.
    De ahí entiendo que es buena idea el llevarlo durante cierto tiempo para poder aprendernoslos sin tener que preguntar cansinamente cual es el nombre.
    Saludos

  2. Hola. En estos primeros días de curso, con los adolescentes triscando por todas partes, quizá os resulte un poco relajante daros un paseo por la Roma de la antiguedad. Saludos muy cordiales y ánimo para el comienzo de curso.

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