La lectura

Ando estos días enfrascado en la lectura de un interesantísimo libro de Peter Burke y Asa Briggs que analiza el contexto en el que han surgido las distintas revoluciones mediáticas desde la aparición de la imprenta hasta la actual Sociedad del Conocimiento. En él, entre muchas cuestiones de interés, se alude de pasada a lo que denominan historia de la lectura, y al hilo de la cual los autores exponen cómo el hecho de leer siempre ha sido considerado, cuando menos, peligroso por los poderes públicos y clases dirigentes, lo que ha provocado el intento de control de dicha actividad mediante mecanismos diferentes (quema de libros, índices, crítica literaria, "reader’s digest" o similares).

El caso es que me ha hecho pensar en cómo los profesores actuales nos empeñamos en animar a la lectura; en cómo las administraciones culturales y educativas también parecen empeñarse (aunque no de la forma tan clara y contundente que algunos quisiéramos) en lo mismo; en cómo, en definitiva, nadie parece discutir la idea de que la actividad lectora es una de las principales (si no la principal) fuente de crecimiento personal. Y todo esto surge, como quien dice, hace cuatro días, por lo que no es lógico que encontremos resultados positivos en tiempo tan breve.

Cuando era pequeño -y no soy tan mayor para que sea "fábula de fuentes"- recuerdo a mi abuela reñir a mis hermanas porque perdían el tiempo con la lectura. Recuerdo que los adultos de mi entorno no entendía que yo pasara la tarde de un sábado leyendo alguna de las novelas de aventuras que por entonces devoraba. Recuerdo cómo se miraba con lupa cada uno de los libros que entraban en casa para comprobar si tenía "una lectura decente" o no. La lectura en mi familia y medio social no era considerada un valor, sino más bien una forma elegante de pérdida de tiempo.

Algunos años después, mientras estudiaba la carrera, recuerdo a una tía que me afeaba que no estudiase y, en vez de eso, me dedicara a leer libros. Ella nunca entendió que si me matriculé en esa carrera fue para poder leerlos sin que nadie afease mi conducta.

Anuncios

Un comentario en “La lectura

  1. Me temo que los profesores de lengua y literatura cargamos tanto a los chavales con análisis sintácticos, morfológicos, historias de la literatura, cides, 27s, 98s y ultraístas, que, junto a las otras diez asignaturas de las que tienen que examinarse, hacer deberes, diarios de aula…, impedimos que cuando estén animados a leer, puedan hacerlo. El sistema sigue siendo el mismo, solo que ahora se las da de animar a la lectura. ¡Pues no han mandado ahora a los centros directrices para que celebremos por imperativo legal el año de JRJ!. ¿A qué hora? ¿Qué parte de la programación abandono?. ¿Planificación o propaganda?. Las bibliotecas escolares siguen siendo las gran olvidadas de la administración. He leído recientemente el prólogo de 1993 de Ray Bradbury a su Fahrenheit 451 :
    “Sólo resta mencionar una predicción que mi Bombero jefe, Beatty, hizo en 1953, en medio de mi libro. Se refería a la posibilidad de quemar libros sin cerillas ni fuego. Porque no hace falta quemar libros si el mundo empieza a llenarse de gente que no lee, que no aprende, que no sabe. Si el baloncesto y el fútbol inundan el mundo a través de la MTV, no se necesitan Beattys que prendan fuego al kerosene o persigan al lector. Si la enseñanza primaria se disuelve y desaparece a través de las grietas y de la ventilación de la clase, ¿quién, después de un tiempo, lo sabrá, o a quién le importará?
    No todo está perdido, por supuesto. Todavía estamos a tiempo si evaluamos adecuadamente y por igual a profesores, alumnos y padres, si hacemos de la calidad una responsabilidad compartida, si nos aseguramos de que al cumplir los seis años cualquier niño en cualquier país puede disponer de una biblioteca y aprender casi por ósmosis; entonces las cifras de drogados, bandas callejeras, violaciones y asesinatos se reducirán casi a cero. Pero el Bombero jefe en la mitad de la novela lo explica todo, y predice los anuncios televisivos de un minuto, con tres imágenes por segundo, un bombardeo sin tregua. Escúchenlo, comprendan lo que quiere decir, y entonces vayan a sentarse con su hijo, abran un libro y vuelvan la página.”
    Snif. A veces, en clase, me siento Montag.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s