Escribir cuentos con Propp

El folklorista ruso Vladimir Propp (1895-1970) dedicó buena parte de su vida al estudio de los cuentos maravillosos de la tradición popular rusa. Como consecuencia de sus estudios, redujo los sucesos de los relatos a un conjunto de treinta y una funciones que explicó en su clásico libro Morfología del cuento literario. Es un lugar común en el mundillo de la enseñanza primaria y secundaria utilizar las funciones de Propp para iniciar al alumnado en la creación narrativa; bien sea escrita, oral, audiovisual, icónica o de cualquier otro tipo que pudiera imaginarse.

Obviamente, también me he lanzado a la tarea; sobre todo después de encontrar la espléndida baraja realizada y compartida por Raquel en su blog Forest Eyes. Pero como quería ir un poco más allá del simple reparto de cartas y petición de escritura, se me ha ocurrido hacer una propuesta de juego más completo. En él intervienen otras cartas preparadas por mí y se pide a los alumnos que diseñen también algunas cartas. En fin, el resultado lo he empaquetado en la presentación que se puede consultar bajo estas líneas.

Escribir_Propp
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De cinco en cinco (cuarta tanda)

Cuando el presentador luce más galas y plumaje que el presentado se constata que el mundo todo está mal concebido.

Ayer tarde estaba decidido, lo juro; sin embargo cometí dos errores: leer alguna página del libro mainstream que iba a comprar y encontrar en la misma mesa expositora el Diario de una loca, de Gloria Fuertes.

Algunas palabras banales se empeñan en regresar de las maneras más insospechadas; en cambio, hay ideas que, pese a su recurrencia, no se consiguen fijar en palabras.

Hubo un tiempo en que los poetas olvidaron cómo eran los árboles. Por eso sus palabras comenzaron a transitar bosques de farolas. Algunos, incapaces de adentrarse en la vorágine asfáltica, se conformaron con las selvas gráficas.

“¿Qué es poesía?”, dices, y soy incapaz de dar una respuesta que vaya más allá de la pupila azul y otras lindezas.

De cinco en cinco (tercera tanda)

¿También éramos así en nuestros años mozos? ¿En qué momento nos dimos cuenta de que el universo no giraba en derredor?

Ser el hombre gris que se cobija bajo el paraguas ofrece ventajas evidentes: no diluirse en la lluvia, por ejemplo.

Cada vez que mi hija pequeña tilda algún hecho de “épico” no puedo evitar pensar en el pélida Aquiles y su cólera funesta. También maldigo la opresión anglosajona en que vivo.

Asumir que esa idea brillante que estuvo rondando durante horas y no pudo ser fijada en el papel se ha perdido para siempre es el dolor definitivo.

Paradojas: el aforismo es género de la experiencia y, por tanto, propio de la vejez; la pérdida de memoria, también característica de la senectud, sojuzga con brazo de hierro el pensamiento.

El siglo XX, II (2º de Bachillerato)

Recursos para el estudio de la literatura en la segunda mitad del siglo XX. Pulse sobre la imagen para acceder.

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El siglo XX, I (2º de Bachillerato)

Recursos para el estudio de la literatura en la primera mitad del siglo XX. Pulse sobre la imagen para acceder.

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Los siglos XVIII y XIX (1º de Bachillerato)

Una entrega más de la recopilación de materiales. Pulse sobre la imagen para acceder.

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Los Siglos de Oro (1º de Bachillerato)

Sigo con la tarea de recoger recursos en un único lugar. Ahora es el turno de los Siglos de Oro. Pulse sobre la imagen para acceder.

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